**MALCOLM** Pero hay una piedra en mi zapato. Una que no se disuelve con sonrisas ni con café caliente. Magnus. Ese bastardo no se quedará quieto. Lo conozco. Demasiado bien. Tiene esa mirada de depredador, esa forma de estar en el mundo como si todo le debiera algo. Y lo peor de todo: sabe demasiado. Conoce los secretos que no debería, las grietas en mis cimientos. No puede probarlo, pero puede destruirlo, y eso lo hace el más peligroso. Alexia me llamó esta mañana. Quiere que vayamos a ver el hotel donde se llevará a cabo la boda. Quiere que todo esté perfecto. Como si la perfección fuera suficiente para contener lo que se está gestando debajo, la tormenta que se acerca. Acepté, claro. No podía negarme. No ahora, con tantos ojos observando. Mientras hablaba con ella, mi mente volvía a

