Yara Corro hacia la barandilla, observando cómo Warren se transforma con gracia en Arric. Si no estuviera buscando eso, si no estuviera prestando atención, no lo habría visto flaquear. ¡Maldita sea! Sabía que esa pierna no estaba lo suficientemente curada para transformarse. —Tendré que empezar de nuevo —murmuro mientras agarro un par de pantalones cortos y me los pongo mientras bajo corriendo las escaleras. Rápidamente recojo mi cabello en una coleta, atándolo en un nudo que tendrá que servir por ahora. —¡Luna, por aquí! —me dice una loba embarazada. —No voy a la sala de seguridad —digo, dándome la vuelta mientras casi todos en la habitación se detienen a mirarme. Me doy la vuelta y los miro. —¡Soy doctora! Sus miembros de la manada me necesitarán. ¡VÁYANSE! Si son parte del equipo

