Un nuevo día había iniciado.
La hermosa joven rusa no podía creer que estuviera por comprometerse con ese hombre…
Sí, ese al que consideraba el amor de su vida, su destinado.
— ¡Este no me gusta! — Exclamó Kristy lanzando el vestido al suelo.
De inmediato su asistente y mejor amiga, Tatianna Lavrov, le pasó otro vestido corto de color blanco con una falda perlada al final.
— ¿Que tal este? Resalta más sus caderas señorita~
— Me gusta mucho… Pero… ¿Cómo crees que Nathaniel me verá? ¿Que hago si él piensa que estoy buscando provocarlo? Él piensa de mi como una joven pura, debe creer que he sido obligada a todo esto, cuando he sido yo la que empujó la situación…
Kristy, de pronto se quedó inmóvil frente al largo espejo viéndose de cuerpo completo en ropa interior de color n***o.
Inseguridad.
Fue un sentimiento que llenó a la joven mujer que quería dar la mejor impresión posible a la familia de Nathaniel, misma que conocería en una cena esa noche a la que asistiría junto a su padre.
— ¿Que le parece si cambiamos de estrategia? Por qué no mejor usa un vestido largo, algo más fino y elegante, en el armario hay uno morado que le compró en Rusia su ex prometido, el señor Vladimir Korovin y que usted, no ha utilizado hasta la fecha. — Informó Tatianna mientras se dirigía al armario e ingresaba buscando el elegante atuendo.
— ¡Vamos Tati no juegues conmigo! No quiero utilizar nada que ese desgraciado pervertido me haya obsequiado. — Comentó la rusa de cabello rubio ondulado jugando con uno de sus mechones.
— ¡Aquí está! — Exclamó la asistente de ojos azules y cabello corto castaño, saliendo del armario.
En sus manos, Tatianna llevaba el vestido cubierto por su bolsa protectora.
La mujer que servía a la hija de Nekrásov, bajó el cierre de la bolsa y sacó con cuidado el vestido que estaba en perfectas condiciones y completamente nuevo.
— Importado desde Francia, un vestido fino para gala que le quedaría magnífico, solo mire la espalda descubierta y las elegantes cintas de piedras doradas que le recorren.
El vestido de un tono morado uva, tenía decoraciones finas en dorado.
Kristy recordó que había visto a Vladimir en una fiesta en Rusia hace unos tres meses atrás con un atuendo similar.
"Posiblemente él quería que fuéramos vestidos como pareja, recuerdo que me vestí totalmente de n***o para esa ocasión… Lo sabía y solo quería llevarle la contraria"
Pensó ella frunciendo el ceño.
"No me importa si mi padre lo unió a mí para tenerlo bajo control, ahora que ya me he librado de ese compromiso… Prefiero ser libre y amar sin ataduras a Nathaniel"
Tras esos pensamientos la bella mujer rubia optó por utilizar ese vestido morado.
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— ¡¿Esta diciendo que realmente canceló de la nada mi compromiso con Kristy?! — Gritó Vladimir exaltado.
El señor Nekrásov asintió, estando en la oficina de su mansión esa mañana reunido con su sucesor.
— ¡Pero señor! ¡No es justo! ¡Yo he servido toda mi m*ldita vida fielmente a los Nekrásov! ¿Ahora me hará a un lado?
— No. — Contestó de inmediato el señor mayor y jefe de la mafia. — Mi intención no es que estés a un lado. Seguirás siendo mi heredero tal como te dije previamente antes de hablar con el señor Jhonson.
Vladimir quién estaba de pie molesto caminaba de un lado a otro en la oficina, viendo a ese hombre de aspecto imponente sentado trás su escritorio.
— Él no es bueno para Kristy. Nunca aceptaré perder a mi mujer por un hombre que ni siquiera la conoce, sabe que su hija solo está encaprichada con él, eso no es ni puede ser amor nunca.
— Lo sé, así como sé que lo que mi hija tenía contigo tampoco es amor. Quizá me he vuelto más blando con la edad, pero quiero que mi hija sea feliz y pude verlo… La expresión que tenía anoche mientras bailaba con ese muchacho.
Vladimir suspiró mientras apoyaba su mano en su rostro en una señal de frustración.
Él aún no tenía el control y el poder de la familia Nekrásov.
Él sabía que no había nada que podía hacer más que sentarse y ver cómo su prometida le fue entregada a otro.
"Si tan solo… Tuviera más poder…"
Pensó el hombre rubio posando su mirada celeste en ese jefe.
"Si tan solo… Ya tuviera tú lugar…"
••••••••••
La noche había llegado y la lujosa limusina se estacionó fuera de la mansión del magnate Jhonson.
A si mismo dos vehículos oscuros que lo escoltaron.
Las puertas fueron abiertas y primero se bajó el señor mayor con un traje elegante oscuro a rayas finas blancas y su gabardina gruesa de color oscuro también.
El ofreció su mano enguantada a su hija que la tomó de inmediato y bajó de la limusina luciendo un precioso vestido morado con un abrigo blanco, Kristy llevaba su cabellera recogida en una elegante trenza que caía en el costado de su hombro derecho.
En las afueras, los padres de Nathaniel esperaban para recibir a ese señor y su única hija, así mismo el hombre en cuestión que se volvería el prometido de Kristy.
…..
Ya en el interior de la mansión.
— Es todo un placer finalmente conocerla señorita Nekrásov, es una joven encantadora. — Sonreía con dulzura la madre de Nathaniel que de inmediato le pareció que Kristy era una mujer decente para su hijo.
— Nos sorprendimos cuando Nathaniel nos contó que se habían conocido antes de su primer matrimonio y tenía una muy buena impresión de usted, mi hijo no es de halagar a cualquier mujer. — Informó el señor Arnold Jhonson, padre de Nathaniel.
Kristy no pudo evitar sorprenderse, ella no esperaba que Nathaniel recordara la vez que se conocieron y le contara de ello a sus padres, la hermosa mujer se ruborizó en ese instante sonriendo con dulzura.
Los saludos finalizaron y la cena continúo, donde todo quedó claro entre ambas familias que dieron su inmediata aprobación.
La fiesta de compromiso se celebraría en solo quince días.
De pronto Kristy comenzó a sentir que todo era real, todo de verdad estaba sucediendo y de manera muy rápida.
Ella pidió retirarse un poco antes de la cena, lo cierto es que estaba nerviosa.
Sin embargo, no fue sola…
— Iré con ella, si me disculpan, me retiro. — Informó Nathaniel educadamente.
…..
Kristy caminaba por el largo pasillo en el interior de la mansión, de pronto notó por los cristales de las largas ventanas que comenzaba a llover.
Ella se detuvo, viendo fijamente a una de esas ventanas.
Tap, tap~
En el silencio del pasillo, se escucharon los únicos pasos de ese hombre acercándose a ella.
Hasta que las miradas de ambos, se encontraron.