No íbamos a detenernos y aquello ya no me daba miedo. Lo único que quería era estar con él, sentirme cerca... al fin. El cuerpo de Mark estaba a centímetros del mío. Sus brazos me rodeaban mientras besaba mis labios. Llevó esa cadena de besos hacia mi pecho, mi corazón comenzó a latir con una fuerza excesiva cuando me llevó hacia él, me abrazó, y cómo si nada nosa apurara, como si ese instante fuese eterno, desabrochó mi sostén. "¿Estás segura?" preguntó entre jadeos. Dudé en que haya sido esa la pregunta, sus boca estaba ocupada en mí, mordiendo desde mi cuello, hacía mis senos. Jamás había sentido tantas sensaciones en mi cuerpo. Asentí, deseaba conseguir más sensaciones, en ese instante era una necesidad similar a la de beber agua cuando se está sediento. Mark observó mi rostro un

