Mensaje inesperado

972 Words
Había pasado casi un mes cuando liza revisando sus mensajes se dio cuenta que Oscar le había escrito y decía: Oscar -Hola soy Oscar de la paz, me recuerdas? Liza –claro que te recuerdo, como has estado? Oscar –oh que bien jeje, muy bien gracias estaré visitando tu ciudad la próxima semana, iré por trabajo, tienes tiempo de vernos? Liza –me encantaría verte, hare un espacio en mi agenda para ti!!! Oscar –te aviso cuando este en Guadalajara y el lugar en el que me hospedare, mientras piensa un lugar bonito para cenar, cuídate, te envió un beso. Liza –ok, igualmente. A liza le sorprendió tener noticias de él, pues al ser un chico foráneo pensó que solo era un rollo de una noche a pesar de lo bien que la había pasado, era muy fría para hacerse ilusiones, pero también recordó lo bien que se había sentido estar en los brazos de ese hombre que, aunque fue corto el encuentro fue sumamente excitante. Así que planeo a donde llevarle a cenar, buscaba un lugar agradable y a la vez tranquilo para poder charlar y ponerse al día, pues al parecer Oscar buscaba más que sexo, también algo de compañía. Paso una semana y llego el siguiente mensaje Oscar –hola Liza ya estoy en Guadalajara, cuando te desocupes escríbeme, estaré hospedado en el mismo hotel, además me gustaría saber qué plan tienes para nosotros esta noche, si iremos a cenar? Liza –hola, que bien, ya elegí un restaurante cerca de tu hotel, ¿te parece si paso por ti cerca de las 10 pm? Para Oscar la espera era una eternidad, pues la paciencia no era una de sus virtudes, en cambio Liza siempre corría de un lado a otro pues siempre llegaba tarde a todas partes. Por un momento Oscar pensó si sería plantado pues su cita llevaba media hora de retraso, pero tampoco quería presionar a Liza, no quería parecer exigente o hacer que ella se arrepintiera, ya que se sentía muy afortunado de salir con una chica además de hermosa inteligente, pero sobre todo que aceptara salir con él, así la recordaba rubia, su piel bronceada, hermosos ojos color verde, sin contar su bella figura que llamaba la atención de cualquier hombre, sin embargo Liza no se percataba de su atractivo, pues era una chica sencilla y de gustos simples, pero él se sentía todo un nerd a su lado. Al minuto el móvil sonó, era Liza avisando que estaba en la entrada del hotel y Oscar bajo casi corriendo, no quería hacerla esperar, al subir al auto Liza lo esperaba con una gran sonrisa a lo que Oscar correspondió y ella se disculpó por la demora y así partieron a un pequeño restaurante cerca del hotel. Al llegar al lugar, Oscar abrió la puerta del auto como todo un caballero, entraron al lugar y ordenaron la cena y mientras esperaban comenzaron a charlar, Oscar mencionaba la difícil vida que llevaba con sus exesposa y el tener que convivir con ella por sus hijas, también los asuntos de trabajo que lo traían a esa ciudad, Liza también era divorciada así que le dio algunos consejos para hacer llevadera la situación, y después de un par de tragos y una rica cena decidieron pedir la cuenta para volver al hotel y tener un poco más de privacidad. Los dos guardaban el recuerdo de aquella noche, pero disimulaban el impulso por comerse el uno al otro, al entrar a la habitación ya no hubo más charla, simplemente sus labios se encontraron y dejaron que sus ganas les recordaran lo que había pasado un mes atrás en el mismo hotel, Liza aun pensaba que su boca tenía un sabor extraño, pero la manera de tocarse y besarse, tan delicado y la vez tan pasional les hacían excitarse y a la vez desearlo, Oscar no podía más, llevaba planeando ver a liza durante un mes, buscando una excusa para viajar a verla, así que empezó a quitarle toda la ropa que ella llevaba puesta, guardaba en su memoria su figura pero quería deleitarse de nuevo, tocar y besar sus suaves y cálidos pechos, después comenzó a desnudarse con rapidez, tomo un preservativo y se lo coloco, necesitaba estar dentro de ella, sentir de nuevo su interior y con suaves y cortos movimientos no tardó mucho en correrse dentro de ella, de inmediato bajo para posarse entre sus piernas para pasar su lengua por su centro que pedía más, pues se notaba que Liza estaba muy húmeda y ansiaba esas caricias, había algo en los gemidos de ella que a Oscar lo volvían loco , además de sentir su piel erizarse cuando el la tocaba, él sabía que ninguna mujer con la que había estado había provocado ese efecto, así que para su ego eso se sentía muy bien, al terminar ambos se tumbaron en la cama sin decir nada para recuperar la respiración, Oscar sin decir nada acariciaba su rostro y pensaba lo hermosa que era, llevaba pensándola y deseándola demasiado tiempo que había pasado una eternidad, aunque para él era común tener chicas para sexo esporádico Liza se había vuelto especial. Minutos después de recomponerse volvieron a entregarse de nuevo el uno al otro pues no sabían cuando volverían a encontrarse de nuevo, aunque Liza ignoraba que Oscar ya había ideado un plan para eso, al terminar Liza se vistió pues creía que no debía dormir con un extraño pues además no creía conveniente arriesgarse a que naciera algún cariño con alguien que vivía a tantos kilómetros de distancia, si no creía en el amor menos en relaciones de ese tipo. Se despidieron como dos amigos y cómplices de un pecado, con una sonrisa y un bonito recuerdo, sin acordar nada para un futuro encuentro.
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