Mis manos están nerviosas sobre mis pies moviéndose cada dos segundos. Miro hacía todos lados, siento miradas encima de nosotros como si fuéramos unos bichos raros. Trago saliva y espero que éste momento pase lo más rápido posible. Muevo mis manos una vez más; no sé donde ponerlas. Niki está sentada al lado mío pero si inhalo con fuerza lo único que entra por mi nariz es olor a alcohol y no su perfume de lavanda que me gusta. Alcohol y cigarrillos. Cierro los ojos con fuerza y por un momento puedo volver a las ocho de la mañana, cuando estaba saliendo de casa y caminando a la escuela. En mis pensamientos, sigo caminando hacía la escuela en vez de hacer caso a los idiotas que tengo sentados al lado mío. Me muerdo el labio superior y abro los ojos con la esperanza de que para éste entonce

