Estamos cerca del centro de la ciudad y la lluvia no para; están cayendo granizos por alrededor y me comienza a dar miedo. Niki está empapada en agua, así que me mira con cierta duda; espero que me diga que nos metamos dentro de algún café en vez de despedirnos e irnos a casa. Sus mejillas están rojas del frío e incluso sus pestañas están goteando. Mi pantalón y mis pies están igual de mojados ya que el paraguas no los llega a cubrir. Si lo muevo tan sólo un poco puedo sentir como un río cae de encima. Hay mucho viento y hace mucho frío así que de vez en cuando mis dientes crujen y mi cuerpo tirita. — Nos estamos mojando— digo yo, como si no fuera lo demasiado obvio. Niki suelta una carcajada y asiente. — Lo sé Kate— sonríe. Mira hacia todas direcciones y finalmente suelta un suspiro y

