Lucia y yo nos encaminamos hacia la pastelería seguidas de Arturo y Ramsés. Todos vamos sumergidos en un silencio que está comenzando a volverse incómodo. - Entonces son ángeles... ¿No? Pregunto sin voltear a ver a los chicos tratando de romper con el silencio. - Si, somos ángeles, pero de momento preferimos no decir cual es la tarea para la cual fuimos creados. Lucía parece pérdida en sus pensamientos hasta que escucha la voz de Arturo, luego frunce el ceño y me mira como haciéndome la pregunta que ya yo vengo formulandome, pero sólo me encojo de hombros sin poder expresarle con palabras lo que pienso. 《¿Por qué tanto misterio? Son ángeles, no se supone que son los buenos, ¿qué es lo que esconden?》 - Cuando llegue el momento les diremos cual es nuestra función desde la creación.

