4. Cambios

1818 Words
ADRIEL: - Alessia... Alessia... Seguía repitiendo su nombre en un susurro. Había tenido que salir huyendo de aquel colegio; estaba muy confundido, no lograba entender porque me sentí de ese manera ante la presencia de aquella joven pero algo en ella me llamaba, no entendia exactamente qué, mejor dicho, aún no sé que es eso que me atrajo hasta donde ella estaba, es como si en ese momento fuera estado sumergido en un sueño y mis pies hubieran tomado vida propia hasta coincidir en el mismo lugar que ella. Lo único que sé con certeza es que todo a mi alrededor se desvaneció cuando sus ojos conectaron con los míos y no comprendo el porqué, y es que nunca antes me había sentido de esta manera, tan confundido, tan fuera de mi, todo parecía irreal y no hallo palabras para explicarme, y fue por eso que no vi otra salida más que huir del lugar, pero no podia hacerlo de mis pensamientos y terminaban en ella, en la imagen de sus ojos curiosos mirándome con atención y mi boca pronunciando su nombre sin intención alguna de hacerlo, recordando sus carnosos labios que formaban un corazón. Sacudí mi cabeza varias veces en un intento deseperado por sacar la imagen de sus labios de mi mente, en verdad que no sabía porque de la nada sentía tanta curiosidad por rosarlos con los míos,  eso me hacía molestar mucho conmigo mismo porque se supone que no debería sentir ningún tipo de deseo carnal, yo más que nadie estaba en desacuerdo con aquellas ideas, nunca sentí tanta curiosidad por un humano, para mi lo único importante ha sido cumplir con mi deber y nada más, pero ahora todo eso se fue a la basura y aún con todos mis sentimientos contrariados no podía lograr que mi mente dejará de pensarla, en verdad era frustrante. No quería ir al castillo celestial en las condiciones en las que se hallaba mi mente pues seguramente mis hermanos notarian mi cambio, o peor aún podrían escuchar mis pensamientos, y la verdad es que me aterra la idea de que padre crea que lo he desobedecido de alguna manera y me condene a ser un caído. - No, no puedo permitir eso... jamás seré un caído... Me repito con determinación logrando que las imágenes de aquella chica llamada Alessia se alejará de mis pensamientos. Por un momento olvide que me encontraba aún entre mortales y seguía caminando sin rumbo definido, estaba tan enfocado en olvidar lo ocurrido que sin querer perdi la concentración y la energia que me hacia invisible ante el ojo humano se debilito, solo un poco, pero lo suficiente para que una pequeñita pudiera verme y no me di cuenta hasta sentir que una de sus pequeñas manos se deslisaba por las puntas de mis alas con cuidado; fue en ese momento en que deje de estar sumergido en mis pensamientos y mis ojos se dirigieron hacia la pequeña que admiraba mis alas con emoción.  - Que lindas son, tan suaves y brillantes... ¿son reales? ¿eres un ángel? ¿mi Ángel guardián? Escuche la niña hablarme con voz chiquita, apenas hablaba con fluidez, calculo que no tendría más de 4 años,  en sus ojos se veía la emoción por verme, era como si hubiese descubierto un gran secreto. - Mi mami siempre me ha dicho que tengo un ángel guardián y es quien se encarga de cuidarme de todo mal, al principio dude de mami porque nunca antes te había visto, pero ahora que por fin te veo se que mami tenía razón. La pequeña de cabello castaño oscuro y tez morena no paraba de hablar, yo solo me quede allí parado mientras la oía en silencio, nunca antes había permitido que un humano me viera y mucho menos que me hablará, siempre me habian parecido unas criaturas egoistas y egolatras, pero no negaré que me hacía sentir bien escuchar a esta pequeñita, la inocencia en sus palabras me hacían sentir que tal vez la humanidad no era tan mala como yo creía y por un instante sentí que tal vez debería estudiarlos un poco más,  que quizás Azrael tiene razón al decir que no todo es blanco y n***o. - ¿No me vas a responder ninguna pregunta Angel guardián?  Escuche a la pequeña preguntarme mientras hacia un mojin, se veía tan tierna mirándome con su ceño fruncido y moviendo su pie con impaciencia mientras sus pequeños bracitos intentaban cruzarce en su pecho. Me agache para poder quedar a su altura haciendo que mis alas chocaran con el suelo, le di una sonrisa y coloque mi mano en su cabeza. - Escúchame pequeña, si soy un ángel,  pero no tu Angel guardián,  pero tu madre tiene razón, hay una persona especial que cuida de ti y es ella misma, tu mamá es tu Angel guardián aquí en la tierra, y también tienes un ángel guardián que te envía nuestro padre que siempre está a tu lado y aunque tu no lo puedes ver yo si lo estoy viendo y se que te cuidará muy bien. -Pero mami no siempre está a mi lado, ella tiene que salir a trabajar. Y como se que no me estas mintiendo, tu tienes alas, mami no. - por que los ángeles no podemos mentir. Miro al lado de la pequeña y le hago una señal a Chamuel para que se haga visible. 《Sabes que está prohibido hermano》 Me dice Chamuel a través de enlace mental. 《Es solo una niña hermano, solo por esta vez doblamos un poco la regla.》 《Querrás decir quebrar》 《Así suena muy feo, dejémoslo en doblar》 Sonrió de medio lado al ver que Chamuel asiente y se hace visible. La pequeña mira a su lado y una enorme y genuina sonrisa de alegría se hace presente al ver a Chamuel quien a diferencia de mi si esta ataviado con su túnica y su piel resplandece por el brillo celestial - ¡WOW! TENGO DOS ÁNGELES. Grita con emoción y Chamuel y yo no podemos evitar reír. - No Cecile, yo soy Chamuel, tu Angel guardián y mi hermano - me señala -  es un ángel con una misión diferente a la mía. -¿Que haces tú? Me pregunta con mera curiosidad haciéndome vacilar en contarle o no ya que los humanos temen a la muerte, Chamuel se da cuenta y me ayuda a salir del embrollo. - Mi hermano tiene una tarea especial Cecile, él es quien busca a las personas que nuestro padre llama. -¿Así como a mi abuela? Mi mami me dijo que mi abuela ya no está con nosotros porque dios la llamo al cielo. - Si, Cecile, el busca a las personas a si como paso con tu abuelita Anna. - Lo siento Angel,  debe ser una tarea muy difícil, mi mami quedo muy triste después que te llevaste a mi abuelita Anna. Un sentimiento muy extraño crece en mi interior ante las palabras de la pequeña Cecile, y aunque no fui yo el ángel que recolecto el alma de su abuela, si entiendo la tristeza que eso deja en los humanos pues pocas veces me quedo un momento y observó como se quiebran por el dolor, lo único que me deja sin palabras es que la pequeña crea que tengo una tarea difícil de cumplir ya que nunca lo había visto de esa manera, para mi solo era cumplir con mi deber pues fui creado para eso y lo hago sin objeción alguna. -  Cecile, Cecile... ven acá nena, ¿por qué estas hablando sola? - Mami no estoy sola, mira, hay dos ángeles conmigo, uno es mi Angel guardián como tu siempre me has dicho, pero el otro es el ángel que se llevó a mi abuelita Anna.  Cecile le cuenta a su madre con mucha inocencia acerca de nosotros, pero su madre palidece con la última parte de lo que escucho, sale corriendo en dirección de su hija y cruza la calle sin mirar a los lados por lo que no se da cuenta que un carro esta a punto de arrollarla, el conductor intenta bajar la velocidad y toca la bocina con desesperación pero para cuando la mujer muy parecida a Cecile se da cuenta ya es muy tarde y solo se queda parada, mira hacia su pequeña y le sonríe en modo de despedida; siento el aura de Cecile inquieta, sé que está llena de miedo, y sin pensarlo mucho muevo mi mano en dirección del auto y lo hago virar hasta salir de la vía pero teniendo cuidado de que no se pierda ninguna vida. El auto se detiene y el conductor sale algo mareado, la madre de Cecile cae de rodillas al suelo, las personas se amontonan a su alrededor y la pequeña Cecile me mira, me sonríe e inesperadamente me abraza. -Gracias por salvar a mi mami. Me da un pequeño beso en la mejilla y luego sale corriendo en dirección en donde todavía está su madre aún en shock. - Es la primera ves que te veo interceder para salvar el alma de un humano Adriel. Me dice Chamuel mirándome fijamente, como si quisiera de cifrar algo en mi. Me levanto, extiendo mis alas y lo miro con la misma seriedad que me caracteriza. - Intervine solo porque ninguno de los involucrados tenían su tiempo cumplido, y que la niña me haya visto solo ha sido un descuido que no volveré a cometer, solo te pido que borres su memoria lo suficiente para que no hable acerca de lo que vio hoy. Chamuel ladea su cabeza y me da una mirada llena de confusión. -¿Por qué lo haría?  Después de todo has sido tu quien me ha pedido hacerme visible ante ella. - Lo sé, pero viste que en medio de su inocencia le contó todo a su madre y esta casi muere antes de tiempo. -Solo se asustó cuando te mencionó a ti. -Entonces sólo borrarme a mi de sus recuerdos, Chamuel. Digo con un dejo de enojo, me hago totalmente invisible y bato mis alas para abrir vuelo. -No es lo que quise decir Adriel, sabes que todos los humanos temen a la muerte. No lo tomes a mal. -No te preocupes Chamuel, sabes muy bien que las opiniones de los humanos nunca me han afectado, nos vemos luego en el castillo celestial. -Algo en ti cambio hermano, no sé qué, pero estas diferente aunque quieres ocultarlo. Es lo último que le escucho decir a Chamuel antes de dejar el lugar y salir en busca de mi hermano Azrael.  - Se que él me podrá ayudar a entender que me pasa, pues Chamuel tiene razón en algo, y es que algo en mi cambio desde que me encontré con Alessia.  Múnico para mi musmo
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD