Punto de vista de Ember: Sentí sus manos deslizarse por mi espalda, y un suave gemido escapó de mis labios. Sus labios sabían a vino terrenal, y mi lobo ronroneaba de necesidad en todo eso. Incapaz de detenerme, lentamente levanté mis manos para encontrarme con su pecho. Era tan musculoso y perfecto para mis dedos. —Te quiero, Ember —murmuró sin aliento. En ese momento me di cuenta de lo que estaba haciendo. No debería estar abrazándolo en absoluto. ¿Qué diablos me pasaba? Parpadeé fuera del trance y aparté a Tristen de mí. Sus ojos se abrieron de par en par en shock, pero no se cayó. —¿No me quieres? —preguntó con dolor. Gruñí mientras pasaba mi mano por mi cabello. —No necesitas empezar con las palabras de lástima ahora. ¿Por qué demonios me besaste cuando sabes que elegí a tu he

