Punto de vista de Priscilla: Pronto llegamos al restaurante. Me sentí como una princesa al salir del coche y pisar la alfombra roja. Vestido con su elegante esmoquin n***o, Tristen me ofreció el brazo y entramos juntos al lujoso restaurante. El camarero nos saludó con una cálida sonrisa y nos condujo a una sala privada reservada solo para nosotros. No pude evitar sentirme especial. El restaurante era impresionantemente hermoso. La iluminación tenue creaba un ambiente romántico y la suave música de la banda en la esquina añadía encanto. La decoración era elegante, con candelabros de cristal y cortinas de terciopelo. Me sentí como en un cuento de hadas. Nos sentamos en una acogedora mesa junto a la ventana que mostraba el horizonte de la ciudad. Tristen lucía increíblemente apuesto, sus o

