Punto de vista de Priscilla: El taxista llegó al hotel en poco tiempo, le pagué, y literalmente salí volando del taxi. Entré apresuradamente al hotel y fui detenida por nada menos que el personal más molesto e inmoral con el que contaba el hotel, Carolina, la prostituta del gerente. —Oh, mira, es Priscilla —Ella esbozó una sonrisa falsa y dejó su escritorio, caminando hacia mí con una falda corta que estaba demasiado por encima de sus rodillas. Rodé los ojos, molesta; ¿cómo no veía esto la administración del hotel? No se permitía que el personal se vistiera así, pero supuse que Carolina podía hacer lo que quisiera ya que tenía al gerente comiendo de su mano. Me sentía irritada por ella. Sin vergüenza alguna, se entregaba a un hombre que claramente solo la usaba para obtener beneficios m

