Punto de vista de Ember: —Um, Ember... —llamó Priscilla, bajando la mirada y jugueteando con sus dedos, su rostro lleno de vergüenza. —¿Sí? —respondí, frunciendo el ceño confundida. Ella levantó la mirada hacia mí con ojos inocentes y sorprendidos. —¿Puedes... puedes guardar esto entre nosotras? —¿Eh? —parpadeé, desconcertada por su petición—. ¿Guardar esto entre nosotras? —pregunté, tratando de entender lo que estaba diciendo. —¿Puedes no contarle a nadie sobre esto? Si se divulga al público, nunca lo superaré. Es muy vergonzoso y me gustaría mantenerlo en secreto, ¿por favor? —Hizo pucheros y asentí lentamente. —Claro, Priscilla. No hay problema, esto queda entre nosotras. Ella tomó mi mano y me dio una pequeña sonrisa. —Gracias, Ember, por todo. Lentamente aparté mi mano de

