—¿Qué quieres decir? —dijo, sintiendo como si ella acabara de darle una bofetada en la cara. Se levantó con el estómago retorcido. Desde que regresaron de su viaje la conversación se había mencionado dos veces pero ella la había evitado las dos veces. Solo el pensamiento de que ella no estuviera en la manada lo enfurecía y le llenaba de temor. ¿Cómo podría convertirse en su Luna si no tenía planeado unirse a la manada? —Quiero decir que necesito lidiar con Zidane. Tengo una manada que me necesita —dijo en voz baja. Si iba a derrotar a Zidane, necesitaba mostrarle que estaba de su lado, o bajo su control al menos. —Y te ayudaré —dijo él—. No estás sola, roja. —Tienes una manada que liderar, si estás conmigo no creerá que estoy dispuesta a unirme a él. —Así que, ¿quieres que te dej

