Habían pasado dos días desde el celo de Scarlett y Elijah nunca se separó de su lado. Jessica, Amelia o Índigo les pasaban comida o hielo, pero Elijah no descansaba ni un momento. La sostenía en sus brazos, incluso cuando caía exhausta de sueño, él se quedaba con ella acariciándole suavemente la piel, besando sus hombros y su cuello. El dolor aumentaba cada día y ella llegó a un punto en el que ya ni siquiera podía hablar, demasiado desconectada para concentrarse, pero una cosa a la que se aferraba era rechazarlo. Aunque el rechazo le dolía brutalmente, Elijah se mantenía fuerte. El celo duró tres días completos y, con cada uno que pasaba, verla sufrir tanto aterrorizaba y hería a Elijah. Antes de que ella se durmiera en el segundo día, le hizo prometer que no la follara aunque ella s

