El oficial nos llevó a su pequeña oficina y nos quedó mirando, yo tenía vergüenza, jamás pensé en terminar en una estación de policía, y menos por exhibicionista, esto era más de Mariano. — Pagaré la multa, sea cual sea — Le dije al oficial. Él me quedo mirando y después a Barbara. — La prostitución es ilegal aquí — Me dijo. Yo mire a Barbara que se estaba ahogando con sus propias palabras. — ¡Yo no soy eso! — se quejo ella. — Ella no me estaba prestando ningún tipo de servicio se*ual, nosotros nos conocemos, ella es la hermana de un amigo — Le dije calmadamente. Él oficial se rió y nos miro a ambos. — Llame a su amigo — Me pidió. Yo negué con la cabeza y rei con nerviosismo. — Él no sabe que yo tengo ese tipo de relación con su hermana, pero puedo llamar a alguien más — Le suger

