Salimos a pasear por la ciudad, descubriendo lugares piolas, cafés re acogedores y museos interesantes. Cada cosa que hacíamos era como sumar un capítulo más a nuestra historia, lleno de risas, charlas re profundas y momentos de complicidad. Estar con él era recontra reconfortante. Dylan escuchaba re bien, captaba todas mis ideas más profundas y mis sueños más sinceros. Una tarde, mientras caminábamos por el parque, Dylan paró cerca de un árbol con mucha sombra. El sol filtrándose entre las hojas creaba un ambiente re bonito a nuestro alrededor. "Che, Brianna, hay algo que vengo pensando", empezó, re serio. Mi corazón latía fuerte, esperando lo que iba a decir. "Cada momento con vos es especial, en serio", siguió, re emocionado. "Me encantaría llevarte a una cita re copada, una noche

