Capítulo 4

398 Words
“Yo también pensé que era valiente, pero cuando se trata de sentimientos, soy todo lo contrario", suspiró Briana mientras arrastraba los pies al terminar. Tanto Briana como Victoria comenzaron a hacer las diferentes actividades y pasaron un par de horas. Briana era madre soltera y tenía la misma edad que la hija menor de Viviana. “Tus hija y la mía estuvieron organizando para juntarse y jugar", protestó Briana, y Victoria se rió. “Pues son bastante amigables", comentó Victoria. “Sí, algo. Pero no se portan tan mal juntas", añadió Briana mientras ponía los ojos en blanco, mirando a Viviana de reojo. “Lo último es que se juntaron, se escaparon a la calle y empezaron a perseguir a un chancho", contó Victoria. “Pero eso fue porque estaban aburridas…", intentó apaciguarla Victoria. “O cuando salieron afuera y se llenaron de barro, tenían toda la cara llena de barro, incluso el pelo", explicó Briana. “Pero eso fue porque estaban... ¿aburridas?", preguntó Victoria, entre risas. Briana la miró mal. "Bueno, son un poco intensas", admitió. “Bastante intensas, te diría, cuando están juntas", acordó Victoria. “Bueno, pero son niñas y quieren jugar", comentó Victoria con una sonrisa. “Da igual, yo no entiendo por qué no les compras juguetes. Tú sí tienes dinero", opinó Briana mientras ambas llegaban hasta el vehículo de Victoria. “Porque ellas tienen un montón, además, ¿quién limpiará? Soy yo", explicó Victoria. “Tendrás que contratar a una empleada doméstica, y ya", sugirió Briana, y Victoria asintió. “Me gusta la idea, lo que pasa es que Gabriel no quería, decía que no confiaba en las personas", compartió Victoria. “Pero ya no estará Gabriel en tu vida, haz lo que tú quieras", comentó Briana, y Victoria asintió. “Tiene razón, puedo hacer lo que yo quiera", dijo Victoria y estiró los brazos hacia arriba en señal de triunfo. “¿Tienes pensado contratar a alguien?", preguntó Briana. “No lo sé, no conozco a nadie", dijo Victoria con dudas, encogiéndose de hombros. “Tengo una idea, yo no me rodeo de ricos. Tendrías que preguntar a alguien de confianza", sugirió Briana. “Tienes razón", comentó Victoria señalándola con el dedo y sonriendo antes de aplaudir. Luego se subió a su vehículo, y Victoria la siguió. “¿Ya no cambiarás a este viejo cacharro?", preguntó curiosa Brianna.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD