“Entiendo, pero si quieres, puedes estar con él. La verdad es que me da igual si yo no le gusto", comenté. “Oye, ¿cómo yo?, ¿Cómo piensas qué haría algo así? Nunca y lo sabes", comentó Victoria, convencida. “Pero da igual, le gustas y, encima, me pidió ayuda", continué. “Pues dile que no", dijo Victoria firmemente. “No lo sé, ¿Y si empieza a sospechar..?", comenté. “Oye, no tiene nada que pedirle, ignóralo, en serio te digo", aconsejó Victoria. “Me duele", comenté con sinceridad, y Victoria me abrazó. “Lo sé, amiga. Seguramente te duele, pero mejor olvídalo. Ya tenía muchas oportunidades, y si mejor ya no lo ves más...", preguntó Victoria. “Creo que es lo mejor. Ya no contestaré sus llamadas, y creo que me apartaré de su vida de a poco, porque me duele. Yo le quiero, estoy enamorad

