–Han sido demasiados –dijo Mijaíl –. Creo que deberíamos tomar otras medidas. Mijaíl levantó la vista hacía Kalia, la observó parada frente a la ventana de su oficina viendo al jardín. –Kalia. –Todos son unos traidores –murmuró ella. Después de que Mijaíl encontró a Timur logró encontrar la caja de seguridad. Sin embargo, estaba vacía, el hombre se había encargado de vender todo por cantidades exorbitantes de dinero, después de varias semanas investigando donde se encontraban todos los documentos, Kalia se dio cuenta que la traición había llegado incluso de sus propio clan, muchos de sus hombres habían comprado esos documentos para su beneficio y ninguno le había dado la información a ella o a Mijaíl, comenzaron a seguir las pistas y Kalia se encargó de matar a todos los involucrad

