Llegamos a la playa, pero fuera de la ciudad, el auto se estaciona, el chofer rápidamente me abre la puerta y me extiende la mano para ayudarme. La acepto y bajo. –La esperan por allá–apunta en dirección a la playa por detrás de unos arbustos–nos vemos mañana. El clima es cálido, ya está iniciando a atardecer, camino por entremedio de los arbustos hay un camino, lo sigo y llego hasta donde termina, inicio a pisar el arena, con los tacones se me dificulta caminar así que me los saco y sigo caminando con ellos en mis manos. Al ver una pequeña vuelta puedo ver un muelle, se encuentra a unos cien metros y en la punta puedo ver a un hombre de pie, vestido por completo de blanco. Camino hasta llegar al muelle, cuando piso firme me pongo los tacones, cuando estoy cerca puedo confirmar que es

