**ANGELA** El papel temblaba entre mis dedos. Mi mundo, que ya era un caos de violencia y secretos, acababa de fracturarse por completo. «Informante interno». Alguien de la propia familia de Bianco, alguien que se sentaba a su mesa y compartía su pan, había enviado a esa mujer a una emboscada mortal. Mi padre era un asesino, sí, un ejecutor despiadado, pero no había actuado solo. Escuché un ruido en el pasillo. Un paso pesado, irregular. Mi corazón se detuvo. Empecé a guardar los papeles frenéticamente en la carpeta, tratando de que todo quedara exactamente como estaba, pero los nervios me hacían torpe. Cerré el doble fondo del cajón justo cuando el pomo de la puerta empezó a girar. —Maldita sea —susurré, quedándome paralizada detrás del escritorio. La puerta se abrió. Bianco estaba a

