Atlas ―¿Qué demonios fue eso?― gruñó Axel. No podía apartar la vista de Harley mientras se alejaba después de amenazarme. Mis manos seguían vibrando por la sensación de su piel suave. ―No tengo ni puta idea―, respondí bruscamente. Axel pasó los dedos por su desordenado cabello castaño, con la mandíbula apretada, tratando de formular las palabras que quería gritar. ―Queríamos que ella nos rechazara, Atlas. Ese era todo el punto de venir aquí en primer lugar―. El único motivo por el que estamos aquí es que debemos asistir a cualquier entrenamiento considerado una prueba. Aparte de eso, no me está diciendo nada que ya no supiera. No sé por qué la detuve de aceptar el rechazo. Verla atravesar el curso con una velocidad y habilidad incomparables por toda nuestra manada me hizo preguntarme

