―Ella es pura maldad―, gruñó Harley. La sonrisa de la bruja se amplió en una mueca siniestra. ―Muy intuitiva esta chica―, rió en voz alta. ―¿Qué puedo hacer por ustedes, chicos?―, apartó su atención de Harley, sin preocuparse por el hecho de que Harley podría destrozarla. ―Necesito un encanto para proteger todo Clearwater de la entrada del mal―, dije en voz alta. ―NO, Axel. Ella está trabajando con él. Puedo olerlo aquí―, gruñó Harley de nuevo. ―¡Silencio, chucho! ¡No sabes lo que dices!―, la anciana señaló a Harley con el dedo. Harley volvió a su forma humana. Su largo cabello n***o ondeaba hasta su cintura y se acercó a la anciana de manera calculada. ―Tú trabajas para él, ¿verdad?―, la voz de Harley me erizó la piel. Sonaba demoníaca. Los ojos de la bruja se abrieron de par en

