Al día síguete, mi padre y yo estábamos cumpliendo con nuestros deberes en la granja y mientras estábamos cosechando en nuestro huerto... Mi padre me pregunta.
- ¿Iras a la prueba que están haciendo en el pueblo? Pregunta papá.
- Después de lo de anoche, obviamente no. Respondí.
- Que lastima, porque yo si pienso ir. Responde mi padre.
- ¿Iras haberlo? Dije.
- Claro, no todos los días puedes ver a un paladín y a un campeón, probando las agallas de los jóvenes. Responde mi padre.
- Si, bueno puedes ir mientras yo me encargo del puesto… dije.
- Haa, me parece bien…
Después de eso nos dirigimos a la aldea y mientras estábamos preparando nuestro puesto de verduras… Un grupo de jóvenes aspirantes a reclutas pasan por nuestro lugar hacia la plaza… yo de una vez le dije a mi padre.
- Ve tú si quieres, yo tengo cosas que hacer, como vender la cosecha. Dije.
- Los harás después, vamos a ver el reclutamiento. Dice mi padre.
- ¿ si nos roban algo será tu culpa?. Dije.
- Nadie va a robar, no si hay un campeón o un paladín cerca. Responde…
Papá logra convencerme y cuando llegamos a la plaza central, toda la aldea, estaba reunida viendo como los jóvenes aspirantes peleaban entre sí, algunos incluso apostaban por sus propios hijos; El campeón y el paladín solo observaban para decidir quiénes podían ser soldados y quiénes no.
Los jóvenes se esforzaban para impresionar al paladín y al campeón dando todo lo que tenían, sin importar la seguridad de los demás…
- Míralos, se lastiman entre sí, solo para tener la aprobación de esos idiotas. Dice mi padre.
- Ser un campeón o un paladín es el sueño de muchos. Respondí.
- Lose, pero míralos, algunos ni siquiera pueden levantarse. Dice Papá.
Mi padre tenía razón, algunos jóvenes estaban demasiado heridos como para seguir peleando.
Y cuando me di cuenta… El paladín se acerca a uno de los jóvenes aspirantes que no podía levantarse.
- Perdiste la prueba, no eres digno. Dice el paladín.
- Por favor señor, quiero ser un soldado, quiero luchar, quiero proteger. responde el joven aspirante, débil y muy herido.
- ¿Enserio? No pudiste vencer a tu oponente, solo eres un inútil ¿cuál es tu verdadero objetivo? Pregunta el paladín.
- Quiero ser un Campeón y defender esta aldea junto con su gente. Responde el joven.
- Pues demuéstralo. Responde el paladín.
El campeón se acerca y se prepara para luchar con el joven herido.
- Si logras derrotarlo, no solo podrás unirte al ejército real, también obtendrás el rango de “Campeón.” Dice el paladín.
El joven estaba herido, estaba muy débil, pero logra levantarse para tomar su espada de madera… Y sin pensarlo dos veces corre a atacar al campeón. Pero el campeón usa su hacha y lo lastima gravemente.
El joven cae derrotado, no tenía posibilidades de ganarle a un campeón, pero su valentía es algo que nunca olvidare.
El paladín al ver la valentía del joven dice.
- Fuiste valiente, lástima que no fuiste lo suficientemente inteligente. Dice el paladín.
Mi padre se molesta y dice insultos.
- Son unos imbéciles presumidos!!!!
- Anciano, ¿qué tanto balbuceas?, le dimos la oportunidad de pelear con valor. Responde el campeón.
- Padre, ¿qué te pasa?, déjalos. dije.
- Lo lamento hijo, pero no puedo aceptar como trataron a ese joven. Responde Papá.
- Lose, pero no podemos hacer nada, al menos está vivo. Respondí.
El campeón logra reconocerme y se enfurece.
- ¿Eres el campesino de ayer?, te voy a matar.!!!
El campeón rápidamente se dirige hacia nosotros y lanza un hechizo de fuego.
Yo rápidamente, empujo a mi padre con mi pierna, para que ambos pudiéramos esquivar la bola de fuego que venía hacia nosotros.
Ese campeón no deseaba jugar…
Después de evitar ese ataque…trato de escapar, pero el campeón era más rápido que yo, así que decido entrar a una taberna. El campeón entra y con su poderosa hacha destroza todo el lugar, pero por suerte no logra darme ni un golpe… tomo una jarra llena de cerveza y la lanzo hacia el hacha de fuego, haciendo que el campeón se quemara por la combustión del alcohol.
Después escapo… pero el campeón estaba muy enfadado, y usa su magia para crear una pared de fuego que me acorrala.
Estaba acorralado y no podía escapar.
El campeón se acerca, pero el paladín me lanza un espada de madera…
- Si vas a morir, muere peleando. Dice le paladín.
“Tomo la espada de madera y ataco al campeón.”
El hacha del campeón corta fácilmente mi espada de madera, pero rápidamente tomo algo de tierra y se la arrojó a los ojos segándolo para así tomar una roca y golpearlo en la cabeza en la cabeza.
La roca se parte en dos. Pero no salió como lo esperaba…
El campeón poseía una armadura mágica que lo protegía de cualquier ataque directo, lo cual evito que le ganara…
Después de que no pude vencerlo con la roca. El Campeón me golpea con su cabeza y caigo al suelo… El Campeón levanta su hacha para darme el último golpe, pero el paladín me salva con su espada.
- Es suficiente, déjalo. Dice el paladín.
- Pero Winston…
- El campesino tuvo agallas y peleo mejor que los aspirantes, paso la prueba. Dice el paladín.
El campeón resentido se retira y el paladín extiende su mano para ayudarme a levantarme.
- Tu vida estaban en peligro, pero supiste pelear… Pasaste la prueba. Dice el paladín.
- ¿pase la prueba? Pregunte confundido.
- De entre todos los aspirantes, tú fuiste el único que logro darle problemas al Campeón, por lo que es más que suficiente para que vengas con nosotros a la capital y te conviertas en un soldado. Dice el paladín.
- Ustedes humillaron a ese joven y casi me matan. Respondí molesto.
- Para ser un campesino con determinación, eres muy ingenuo, recuerda que en este mundo o luchas o mueres. Responde.
- No se trata de eso…
- Entiendo completamente lo que sientes, un campeón le hizo lo mismo a mí y mis dos hermanos cuando yo tenía tu edad, no fue fácil, pero gracias a eso tuve la determinación para convertirme en un soldado. Responde el paladín.
- Aun así no estoy interesado, solo me interesa sacar la granja de mi padre adelante. Respondí.
- Comprendo perfectamente, pero, tú eres el único a quién le ofrezco la oportunidad para entrenar en la escuela de “Guerreros”. Dice el paladín.
- No, no, no, no me interesa convertirme en un Campeón o un paladín. Me negué.
- Mañana partiremos de Urrao, tienes hasta entonces para decidir y si yo fuera tú, aceptaría ya que el dinero que te pagarían, sería más que suficiente para darle una buena vida a tu padre. Dice el paladín antes de marcharse.
Después de eso…
Mi padre y yo regresamos a la granja, pero… yo estaba debatiendo sobre la oportunidad que se me había ofrecido… “La escuela de “GUERREROS” es un instituto donde entrenan y educan a jóvenes nobles para que puedan convertirse en Campeones, Hechiceros o Paladines. Además también es un instituto especializado en crear a los mejores guerreros de r**a humana.
Mientras lo pensaba, la lluvia comenzó a caer a cantaros….
- Cielos, otra vez está cayendo goteras, ojala tuviéramos dinero para reparar el maldito techo. Dice Papá mientras pone recipientes por doquier.
- Oye Papá, dime, ¿tuviste oportunidad de haber tenido otra vida, además de un granjero? Pregunte.
- Tuve muchas oportunidades, pude haber sido profesor, carnicero, leñador, guardia, soldado, músico, cartógrafo y muchas cosas más. Responde Papá.
- ¿Entonces porque no aceptaste algunas de ellas?, cualquiera es mucho más rentable que ser granjero. Dije.
- Tuve muchas oportunidades, pero nuca tuve la oportunidad de ser un aventurero, además, cuando conocí a tu madre, solo quería tener un hogar y formar una familia con ella. Dice.
- Entiendo, es una suerte que mi mama fuera la hija de otro granjero, ¿no?. Dije.
- Si…. Ella era muy trabajadora. Responde.
- El paladín, me ofreció la oportunidad de ir a la escuela de Guerreros, en la capital real. Respondí.
- ¿De verdad? Y ¿que paso con ser un granjero emprendedor? .Responde Papá sorprendido.
- Supongo que ser un paladín o un Campeón, nos sacaría de la pobreza. Respondí.
- ¿Significa que lo haces por el dinero? Pregunta mi padre.
- Tal vez, pero, el dinero sacaría nuestra granja adelante. Respondí.
Papá comienza a reírse.
- ¿Que es gracioso? Pregunte.
- Hijo, ¿recuerdas al campeón y lo cretino que es? Pregunta mi padre.
- Si, ¿pero eso que tiene que ver? Pregunte.
- Ese campeón, seguramente fue un joven que pensaba como tú, los campeones al igual que los paladines, son héroes de los humanos y nos protegen, pero… no todos pueden ser héroes, algunos son vanidosos, otros desinteresados, otros soberbios y algunos muy malos… ¿y sabes el por qué? Pregunta mi padre.
- Porque son muy fuertes. Respondí.
- Exacto, ellos terminaron siendo arrogantes y ya no son los héroes de antes, ellos afirman que son héroes, pero solo pocos son realmente héroes. Responde mi padre.
- ¿Los Contemplarios también eran así? Pregunté.
- Supongo que sí, pero lo que caracterizaba a un Contemplario, no era el dinero o la fama, eran sus intenciones puras y sinceras, ellos preferían morir primero a que alguien más lo hiciera y eso era la fortaleza de un Contemplario, el de querer proteger a alguien sin importar el costo, un Campeón lucha contra monstruos, un paladín lucha por su reino, pero un Contemplario, luchaba por la paz de todas las razas. Responde Papá.
- Lástima que esos verdaderos héroes ya no existan. Dije.
- Aunque ya no estén, estoy seguro que existirán personas que los homenajeen, no luchando con monstruos o viviendo aventuras, sino haciendo lo correcto, responde Papá.
- Entonces, ¿debería rechazar la propuesta? Pregunte.
- Si aceptas, no será por el dinero, será porque realmente quieres hacer lo correcto. Responde Papá antes de irse adormir.
Mi padre tenía razón, si se me dio la oportunidad de ser un soldado de primera, lo seria siendo yo mismo… Puedo ser un campesino y trabar duro, pero, si soy un campeón o un paladín, podré cambiar mi destino….
Así que al día siguiente, decidí ir con el paladín, el cual estaba a punto de marcharse…
- ¿Viniste a unirte? Pregunta el paladín.
- No estoy de acuerdo, este pobre campesino, no podrá ser como nosotros. Dice el campeón.
- Acepto su propuesta señor paladín. Dije.
- Llámame Winston… y nos iremos en un par de minutos, ve a despedirte de tu padre. Dice Winston.
Hablo con mi padre antes de marcharme.
- Bueno, supongo que es la despedida. Dije.
- Solo procura no hacer alguna idiotez.
- Gracias por acompañarme, prometo que regresare lo más pronto posible. Respondí.
- Recuerda todo lo que sabes, aunque seas un plebeyo en una escuela de nobles, recuerda que eres más valiente que ellos. Dice papa.
- Claro, espérame, regresare como un campeón o un Paladín. dije.
- Me da igual, por mi está bien siendo solo mi hijo, lo importante es que seas una buena persona. Dice mi padre.
- Claro papá, lo haré.
Después de eso, subo al caballo me voy de mi aldea… dando así el origen de mi nueva vida… Pasan las horas e incluso los días…
El campeón, el paladín y un grupo enorme de guardias reales, eran los únicos que conocían la capital, pero yo no.
Solo me hacía ideas de esa ciudad por los libros y pergaminos que había leído. Y cuando menos lo espere ya habíamos llegado a la capital real de “PRESAR” la ciudad más grande del reino de los humanos.
No podía creer lo grande, hermosa e increíble que era… y cuando llegamos al centro…
- Llevare a los mocosos que lograron pasar la prueba a la base. Dice el campeón.
- Adelante, yo llevare al campesino a la escuela de “GUERREROS”. Responde Winston.
- Es una lástima, el campesino sería más útil como carnada de monstruos salvajes. Dice el campeón.
- Tengo fe en él, estoy seguro que podrá convertirse en uno de nosotros. Responde el paladín.
Nos separamos…
- Supongo que no le agrado al campeón. Dije.
- Es un tipo odioso, pero es sabio, no te confundas, sufrirás mucho en este lugar. Dice el paladín antes de llegar a la escuela.
Llegamos a la escuela y lo que vi me dejo muy impresionado….