“Sara la guerra” una mujer de temer y de respetar, una mujer formidable, fuerte y hermosa, muchos nobles evitan enfrentarse a ella, ya que sin duda terminarían muertos, pero yo solo soy un simple plebeyo, hijo de un pobre campesino, ¿qué posibilidades tenia de vencer a una mujer tan bestial?
Bueno, no llegue a este lugar siendo un cobarde… así que no me importaría darle una lección a esa linda bárbara…
Sara era imponente y muy fuerte, pero descuidaba mucho sus piernas dándome así una posibilidad de vencerla, pero aunque la atacaba con todas mis fuerzas ella no me facilitaba las cosas…
- No creas que por ser más rápido que yo, vas a derrotarme… dice Sara mientras esquivaba mis ataques…
- Te dije que no te daré mi medalla, te guste o no… dije.
Sara de inmediato crea nuevamente una explosión sísmica, pero logro esquivarla saltando alto… después intento tacarla en el aire, pero ella logra protegerse y retiene mi ataque.
- Veo que vas enserio… dice Sara.
- Vamos en serio…
María y marta logran atacarla por ambos lados, pero ella decide crear una onda sísmica para evitar ese ataque…
María y marta caen por la explosión sísmica…
- Mierda, por poco le damos… dice María…
- Señoritas, no sometan, esto es entre él y yo… dice Sara.
- ¡No te descuides!… dije antes de atacarla como un proyectil.
Sara logra recibir un corte, pero eso no le importó mucho…
- ¿Un corte? Es todo lo que puedes hacer…
- No…
Nuevamente corro hacia ella y usando mi daga intento lanzarla hacia su rostro, pero aunque hubiera lanzado la daga con increíble precisión, ella logra tomarla en el instante que estaba a punto de atravesar su ojo izquierdo…
- Nada mal, pero ya lo venía venir… dice Sara.
- ¡Pero no a nosotras!… dice María… mientras corre hacia ella…
María y Marta logran herirla pero Sara decide usar mi daga para lastimar mortalmente a Marta…
- Hermana!!! Grita María.
Y después golpea fuertemente a María…
- Como dije antes, no se metan, esto es entre él y yo. Dice Sara enfadada.
Corro de inmediato ayudar a marta…
- Marta, ¿estás bien? Dije preocupado.
- Estoy bien, la daga atravesó un costado de mi abdomen, pero no creo que me lastimara en ningún órgano. Dice marta herida.
- Joss, me encargare de cuidar de mi hermana, tu encárgate de esa mujer. Dice María.
Decido tomar la espada de marta para así luchar con dos espadas…
- ¿Que, acaso te molesta que allá lastimado a tus amigas? Dice Sara.
- No, tú lo dijiste, esto entre tú y yo, ¿no es así? Dije.
- Más vale que se esfuercen o no me contendré… responde Sara…
- Cierra la boca y lucha… dije…
Corro hacia Sara y la ataco con todas mi fuerzas, golpe, tras golpe, mis espadas chocaban contra su imponente mazo creando una increíble cantidad de hermosas y brillantes chispas… Nuestros ojos se miraban fijamente, con la única intención de matarnos, Sara parecía disfrutar de la batalla, no dejaba de sonreír, no dejaba de mirarme y de repente ella me da un golpe realmente poderoso…
Mi cuerpo estaba adolorido y muy agotado, no podía ni siquiera ponerme de pie…
- Tanto esfuerzo, tanto valor y tanta fe para terminar así… dice Sara.
- Aún no termino… dije débil y muy herido.
- Ni siquiera puedes ponerte de pie, ¿de qué sirve tantas palabras para tan poco?… responde Sara.
Tenía razón, no podía ponerme de pie, mi cuerpo estaba realmente exhausto, mis músculos me ardía y las espadas me pesaban…
Sara se acerca para darme el último golpe de gracia, pero antes de hacerlo, María interviene golpeando la por la espalda.
- Ahhhhhh!!! Maldita. Dice Sara…
- María corre!!!...
- No escaparas…
Sara decide usar un conjuro de invocación para encargarse de María.
ASARF-GROARGE-TERRA.
Después de decir esas palabras, una columbina de arena sale de la nada y de ella un Golem de arena que logra atrapar a María.
No podía dejar que las lastimara… tenía que hacer algo… ¿Pero qué?
Mi cuerpo estaba al límite… solo podía mirar como el cielo se oscurecía y la tormenta se avecinaba…
¿Enserio era tan patético? ¿Enserio era tan débil?
Como me detesto a mí mismo, odio estar echado en el suelo sabiendo que mis compañeras estaban heridas y en peligro…
No podía quedarme así, debía hacer algo…
Decido tomar una gran y lenta bocanada de aire para despejar mi mente y decido ponerme de pie…
No sé cómo ni porque, pero logre ponerme de pie y no solo eso, puede sentir un increíble hormigueo recorriendo mi cuerpo… esta vez estaba listo para otra ronda…
- Vaya, pero miren quien logro ponerse de pie. Dice Sara…
Rápidamente ataco a Sara, ni siquiera ella pudo esquivar uno de mis ataques, ni el siguiente y tampoco el siguiente…
Estaba tan concentrado en derrotarla que ni siquiera me había percatado de mi propio incremento de velocidad y fuerza…
Sara estaba impresionada con mi velocidad y agilidad, por primera vez estábamos igualados en cuanto velocidad, fuerza, poder y reflejos…
- Impresionante campesino, veamos que tienes realmente. Dice Sara antes de crear un muro de rocas…
Aunque mi velocidad y fuerzas aumentaran descomunalmente, no podía atravesar ese muro de piedras mágicas, pero eso no era importante, ya que rayos y relámpagos caían cerca de nosotros destruyendo ese muro por mí.
- ¡!!Imposible!!!… dice Sara.
Ataco a Sara directamente con todas mis fuerzas, hasta que mis dos espadas de rompieran en pedazos…
- ¿Tu propia fuerza destruyo tus armas? dice Sara…
Decido correr y tomar la espada de María para así seguir peleado con Sara…
Sara y yo estábamos dando lo todo, no nos importaba nada, ni siquiera los rayos que caían muy cerca de nosotros…
Mi cuerpo, estaba al límite, mis músculos ardían, mis pulmones parecían estar a punto de reventar y mi cabeza a punto de explotar, pero aun así continúe… no me importaba si estaba a punto de morir, solo deseaba eliminar a esta poderosas mujer…
- Veo que estamos dando más de lo que podemos… dice Sara mientras sangraba su nariz…
Al parecer no era el único que estaba exigiendo demasiado a su cuerpo, Sara estaba herida, cansada y débil pero igual que yo, ella deseaba dar hasta su último aliento en nuestro poderoso duelo…
Pero, antes de que ambos nos desmayáramos por sobre esfuerzo, un poderosos rayos comienzan a caer muy cerca de nosotros….
- Joss, aléjate, es muy peligroso… grita María.
- Váyanse ustedes, toma a tu hermana y lárguense… respondí mientras luchaba contra Sara.
- Pero…
- Descuida María, las alcanzare después… respondí mientras atacaba ferozmente a Sara. Dije.
- Vamos, esfuérzate, esfuérzate, demuestra que tan fuertes pueden ser los plebeyos. Dice Sara mientras retiene mis ataques…
Ataco a Sara una y otra y otra vez, desde múltiples direcciones… hasta tomar el suficiente impulso para saltar muy alto y desde allí atacarla con todo mi poder…
-aaaaaaaa!
- vamos ¡!!! Grita Sara.
De repente un poderoso rayo cae sobre nosotros creando una poderos explosión que nos lastima por completo… a ambos.
Sara y yo terminamos fuera de combate por culpa del rayo y nuestro duelo concluyo como un empate….
Pero antes de que perdiera por completo la conciencia, la voz de una mujer solo me dice.
- Lo hiciste bien…
Después despierto en la enfermería de la escuela vendado en mis extremidades… aunque no sentía dolor, sentía como si mi cuerpo ya no pudiera ni moverse como antes.
- Tienes que cuidar mejor tu cuerpo. Dice una de las enfermeras.
- ¿Qué paso? Pregunte.
- Recibiste quemaduras por la caída de un rayo, pero también sufriste de un desgaste muscular severo. Responde la enfermera.
- ¿Y la chica que estaba luchando contra mí? Pregunte.
- Sufrió el mismo destino, en estos momentos se está recuperando del impacto del rayo en la enfermería de los Campeones. Dice la Archimaga.
- ¿Y María y marta? Dije.
- Están entrenando, después del incidente de la semana pasada, ellas han estado entrando muy duro. Responde.
- ¡¿Semana pasada?!
- Claro, estuviste en coma diez días. Responde la Archimaga.
- Ay no… supongo que siempre estuve a mi límite. Dije.
- El cuerpo del hombre es como un santuario, pero también es un arma, no puedes exigirle demasiado o terminaras dañándote por completo….
- Lose pero no podía perder…
- Enfermera, puede retirarse, lo sanare usando magia sanadora. Dice la Archimaga.
- Entendido Archimaga…
La enfermera se retira, dejándonos solos…
- Haaa, odio ser tu doctora personal… dice la Archimaga mientras usa su magia sanadora.
- Lo siento, pero enserio agradezco todo lo que hace por mí. Dije.
- Mjmm, claro que sí, sabes muy bien que la magia sanadora es algo que no es barato, pero supongo que sería egoísta no ayudarte de vez en cuando… responde…
- Eso creo, es bueno dar una mano. Dije.
Después de un rato, la magia sanadora de la Archimaga logra sanarme por completo, aunque continuaba débil por alguna razón.
- Cuidado, aunque tu cuerpo este recuperado, tu energía no lo está… dice la Archimaga.
- Ciento que mis piernas parecen gelatinas. Dije.
- Era de esperarse, les pediste demasiado cuando luchaste contra esa niña Campeona.
La Archimaga saca una pasión de su bolsillo y me lo lanza.
- Toma…
- ¿Qué esto? Pregunte.
- Es una poción de mana, te dará energía suficiente para que puedas caminar bien. Responde.
Después de tomar la pasión, recupero la energía de mis piernas para así poder caminar con normalidad…
- Muchas gracias. Dije…
- No hay de qu…
Mi estómago comienza a sonar interrumpiendo a la Archimaga.
- Lo siento, tengo hambre… dije.
- Después de una semana sin comer, también lo tendría, acompáñame. Dice la Archimaga.
Decido seguir a la Archimaga…
- ¿A dónde vamos? Pregunte.
- Veremos a mi sobrina… responde.
Llagamos al distrito de los Campeones…
- Señora, soy paladín, no puedo cruzar sin una piedra mágica… dije…
Ella toma mi mano y me hace pasar…
- Decías…
No podía creerlo, normalmente no se podía cruzar a otra facción tan fácilmente…
- Señora, usted…
- No use mi magia para hacerte cruzar, recuerda que posees la tres facciones, así que puedes ir a cualquier lugar de la escuela fácilmente. Responde.
Era verdad, había olvidado que había calificado para pertenecer en las tres facciones…
- Correcto, vamos a visitar a mi sobrina. Dice la Archimaga.
Camine con la Archimaga por un rato, pero igualmente me preocupaban los demás.
- No te agobies, los de aquí no saben que eres un paladín, así que no te dirán nada. Dice la Archimaga.
- Que pasan si toda la escuela descubre sobre esto. Dije.
- Solo diré que te di un cristal de GROARG, o algo así, no te preocupes… responde la Archimaga.
- Bueno supongo que es una buena excusa, la mayoría poseen esos cristales… dije.
- Lo vez, no hay de qué preocuparse niño… dice la Archimaga.
- Para ser una poderosa maga es bastante despreocupada… dije.
- Lose soy muy misteriosa aparte de linda…
- Nunca dije eso…
Llagamos a la enfermería de los campeones y cuando entramos de inmediato veo a Sara dándoles problemas a los enfermeros…
- Joss te presento a mi sobrina. Dice la Archimaga.
- Hola tía, hola, plebeyo… dice Sara.
- Ehh, pero no que tenía como 300 años… dije.
- No es mi sobrina de sangre obviamente, cuando era su niñera, comenzamos a tener una relación muy cercana, así que es como mi sobrina… responde.
- Comprendo…
- Quiero que nos dejen a solas… dice Sara a los enfermeros…
Los enfermeros deciden abandonar el lugar para dejarnos a solas…
- Tía, ¿porque trajiste al plebeyo? Pregunta Sara.
- Dijiste que deseabas volver a sus ojos ¿no?... Responde la Archimaga.
- Hablando de ojos, ¿por qué llevas ese parche? Pregunte.
- El rayo que los hirió, le quemo la retina dejándola con solo un ojo. Responde la Archimaga.
- ¿Y no puedes sanarla? Pregunte.
- La magia sanadora tiene límites, por desgracia su ojo no tiene cura… dice la Archimaga.
- Lo lamento… Dije…
- No necesito de tu compasión, más bien porque no mejor vamos a fuera y luchamos nuevamente. Responde Sara.
- Eh, creo que no, la verdad estoy muy débil y hambriento, creo que mejor para la próxima. Dije.
- Cobarde, ¿porque no me enfrentas?… deseo volver a esos preciosos momentos que tuvimos. Responde Sara.
- Olvídalo Sara, estas igual de débil, además tu padre vendrá a visitarte, así que mejor ve a cambiarte, llevare a Joss a cenar. dice la Archimaga.
- Pero tía…
- Hazme caso, además Joss no está en condiciones de luchar… dice la Archimaga.
Después de eso, nos retiramos de la enfermería de los Campeones y nos dirigimos al distrito de los hechiceros.
- ¿Cree que ella estará bien? Dije.
- Estará bien, por nada le llaman “Sara la guerrera” … Responde la Archimaga.
- Ya, pero parecía que estaba molesta. Dije.
- No, yo diría que es lo contrario, al parecer le diste una batalla tan épica, que se obsesiono con terminarla, si yo fuera tú me cuidaría la espalda, ya que a lo mejor te obligará a pelear o besarte, no, no estoy segura… ella es algo complicada. Dice la Archimaga.
- No puede ser…
Llegamos al distrito de los hechiceros y como si nada, logro atravesar esa barrera. Después ella me lleva a una puerta de madera que por alguna razón se me era familiar.