Capítulo 4. El valor de una vida Poco a poco la idea se me iba haciendo cada vez menos desagradable, es cierto que mis creencias hacían que aquello fuese un pecado, pues quitar una vida estaba considerado como uno de los peores actos que se pueden cometer, pero desde mi perspectiva se trataba de un mal menor. Cuántas guerras se podrían haber evitado si alguien hubiese decidido acabar con aquel que las organizaba y dirigía, una vida a cambio de cientos o miles de ellos. Pero claro, aquel verdugo, el que tuviese la misión de dar muerte al general de turno, no sería mucho mejor persona, o quizás sí. Es sabido que dar muerte a un animal, sobre todo cuando este está rabioso no sólo es un derecho, como forma de defenderse, sino que además es una obligación, y es sabido que aquel que mata a o

