-Theo... -murmuré, viendo como el muchacho se giraba y salía del bar. Antes de que Victor pudiera siquiera mirarme con confusión ante mis repentinas palabras, lo alejé de mí y corrí hacia el chico. Jamás me habría visto corriendo a un muchacho. Es decir, estaba saciada de historias tontas de amor en donde el chico corre detrás de la chica; pero esto era muy diferente. Esto era real. Esto dolía como la mierda. ¿Por qué dolía? Pues porque la culpa pesaba más que el plomo. ¿Por qué sentiría culpa? ¿Por qué...? Porque... me gustaba. Theo Yu me gustaba. Me gustaba su voz ronca, su cabello liso, sus ojos grandes. Me gustaba como movía las manos cuando hablaba, y también adoraba esa sonrisa única que decoraba su rostro. Adoraba sus estupideces diarias, e incluso cuando me resu

