¡A ver, agárrate que te cuento la posta del romance entre Isabella y Daniel en San Martín! Resulta que estos dos estaban más pegoteados que la sal en las papas fritas, ¿me entendés? La movida arrancó con la bruma salada y la música del océano, una onda de película. Ahora bien, como te dije, todo no fue color de rosa, porque así como suben y bajan las olas, la historia de estos dos también tuvo sus vaivenes. Con la noticia del romance, el pueblo enloqueció, y los chismes eran tan interminables como las olas en la orilla. Algunos tiraban manteca al techo, celebrando la conexión como si fuera la continuación del legado de amor en San Martín. Pero, ojo, otros, con la memoria fresca de los quilombos pasados, tiraban dudas sobre si este nuevo vínculo traería más lío que un asado sin fuego. Isa

