TRISTÁN. —¿Has tenido algún problema en casa de tu tío? —la pregunta de Luciano me sacó de mis recuerdos, no podía aún asimilar lo ocurrido en la madrugada. Me giré para verlo, sin comprender el motivo de su interrogativa. —No, ¿Por qué lo preguntas? —él se encogió de hombros antes de responder: —Pareciera como si hoy escapabas de casa, tu llamada me sorprendió, sé que te dije que debíamos presentar el proyecto a primera hora de la mañana; pero no era necesario salir una hora antes de lo normal. Luciano era un hombre sumamente inteligente y quizá estaba haciéndose ideas erróneas por lo que procedí a hablarle. —No es que esté escapando de casa, mis tíos no atraviesan un buen momento y no me siento libre para comentarte las razones; pero debo admitir que también me preocupa

