Todo era perfecto...

989 Words
Mi mundo es perfecto. Tengo un trabajo que me gusta, soy restauradora, restauro cualquier objeto, cualquier cosa, aunque me apasionan las antigüedades.Tengo una casita preciosa y lo más importante, una familia maravillosa!! Mi mundo son mis niños, mi pequeña Carla de 6 añitos y Robert de 12, ellos son el motor de mi vida junto a mi marido Ángel, agradezco a la vida todos los días por ponerlo en mi camino. Mi mundo...., mi mundo era perfecto. Si, era... Todo cambió hace casi un mes. Ángel empezó a sentirse mal, a estar decaído, sin fuerzas. Al principio no le di demasiada importancia, pero después de casi dos semanas empecé a preocuparme, nunca lo había visto así y supongo que no sólo yo me preocupé, porque el mismo decidió acudir al médico. Todo fue muy rápido, analítica, pruebas y más pruebas, que agotamiento. Por fin el doctor nos informa de los resultados de las pruebas y creo morir. Mi mundo se derrumba a mis pies cuando escucho al doctor informar a Ángel que su mal es cáncer y que deben hacer más pruebas para ver la situación. Miedo, miedo que se convirtió en pánico cuando días después, nos informaron que la enfermedad estaba muy avanzada, en fase terminal. - Que? No..., no puede ser..., otra vez no, no... - Clara escúchame, se que lo que te estoy diciendo es duro, que es difícil de asimilar, pero tienes que ser fuerte, por tu marido, por tus hijos, por él... A mi mente acudieron mis padres, ese maldito bicho se llevó a mi padre y pocos meses después también a mi madre, me quedé sola, con la única compañía de mi hermano Lucas. No podía estar pasando, otra vez no. Durante esos días había intentado racionalizar mi miedo, no tenía porque tener el mismo desenlace, quizá Ángel con un tratamiento terminaría recuperándose e intentaba ser optimista ante él. Lo repetí mentalmente una y otra vez y sin embargo.... - Lo sabe él, doctor? El doctor asiente y yo cierro los ojos con fuerza para retener el llanto. - Lo siento Clara, pero Ángel está en plenas facultades y no podíamos ocultárselo, compréndelo. Sin embargo, si insistió muchísimo en que no te informàramos a tí, pero como comprenderás... - El necesitará mi apoyo. - Si Clara. Hay algo más. El Doctor calla de golpe y queda mudo, no sabe cómo decirme algo y yo me ahogo. - Hable claro por favor. - La enfermedad está demasiado avanzada, solo podemos paliar los síntomas, con suerte...., con suerte vivirá un par de meses. No logro contener ya mis lágrimas y comienzan a bajar por mis mejillas. "Con suerte, un par de meses, con suerte....". No creo en la suerte, ni en la casualidad, creo que las cosas pasan por un motivo, por una razón, en el momento exacto, todo, incluso.... lo malo. - Sabes lo que son los cuidados paliativos? Asiento, si claro que lo sé. Y dejó de escuchar, él sigue hablando y yo no escucho. Salgo del despacho como una autómata, no recuerdo si me despedí, sólo recuerdo esas palabras girando una y otra vez en mi mente: "terminal, un par de meses, con suerte...." Tengo que serenarme, no puedo entrar en este estado a la habitación, no sería justa con Ángel, el está sufriendo y me necesita pero no así. No recuerdo cuántas escaleras bajé, ni cuántas plantas, mis pies caminaban y mi mente iba a lo suyo, sólo recuerdo ver un hueco tras la escalera, sentarme agarrando mis rodillas y ocultando mi cabeza en ellas llorar..., llorar como si no hubiera un mañana. Una mano se posa sobre mi cabeza, pero mi cuerpo no reacciona, necesita sacar todo fuera. Poco a poco consigo calmarme y es entonces cuando alzo la vista. Veo unos ojos color miel igual a los míos, están tristes también, están enrojecidos, deben haber llorado y sin embargo, aquel desconocido me regala una dulce sonrisa, intento devolvérsela pero no sé si lo consigo. - No sé cuál es el motivo de tu llanto, pero estoy seguro que ahí dentro -dice señalando mi pecho- hay una mujer fuerte y luchadora, sólo debes encontrarla y verás que puedes con todos los obstáculos que te ponga la vida. Me gusta lo que dice y sonrìo. - Así está mejor. Toma, creo que te vendrá bien. Pone en mis manos un café expreso que seguro acababa de sacar de alguna máquina expendedora, me vuelve a sonreír y se levanta. Se va sin mirar atrás. Lo observo de espaldas, debe ser de la edad de Ángel, un poco más alto, y va completamente de n***o. Consigo reaccionar y le doy las gracias por el café, él levanta el brazo como respuesta y sigue su camino sin volverse. Decido tomarme el café cuando me quedo a solas mientras intento ordenar mi mente, cuando al fin me encuentro más tranquila decido regresar a la habitación y comienzo a subir escaleras. - Atiza!! He bajado seis plantas? ( me pregunto mientras observo el cartel de "Tanatorio") y un escalofrio recorre mi cuerpo. Al fin regreso a la habitación y antes de entrar recuerdo las palabras del desconocido, "valiente y luchadora', si, así soy yo o... mejor dicho, debo serlo por mis hijos y por él. Al entrar Ángel me dedica una triste sonrisa, no habla, sin duda no sabe por dónde empezar y decido empezar yo. - Hola mi vida, que tal te encuentras? Su boca comienza a temblar y las lágrimas comienzan a salir. - Lo siento... lo siento cariño, lo siento... Dios sabe que no quiero irme, no quiero dejaros. Mi alma se parte en dos al escucharlo, al verlo llorar como un niño. - Tranquilo mi vida, no te preocupes yo estoy aquí contigo. Lo abrazo cómo a un niño, con su cabeza sobre mi pecho mientras pienso que voy a hacer sin él y las lágrimas comienzan a rodar sobre mis mejillas.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD