Estoy en mi pequeño taller,. Sonrió al recordar... lo que en principio sería un simple garage se fue llenando poco a poco de muebles. Ángel y yo compramos nuestra casa y la fuimos arreglando poco a poco, buscábamos un local para mí trabajo, pero con los gastos de la casa, todos se nos salían del presupuesto. Los encargos fueron aumentando y el trabajo también, pero llegó Robert y lo que en un principio era falta de presupuesto se convirtió en comodidad, en casa podía trabajar y además cuidar de Robert, por eso Ángel decidió acomodar el supuesto garage y convertirlo en un cómodo taller y aquí sigo años después...
Robert y Carla se van a un parque de atracciones con mi hermano Lucas, Carmen y mis sobrinas, pasarán allí el fin de semana, me pidieron que los acompañara, pero aún no me siento con suficientes ganas para ciertas cosas. Aún así he retomado todas mis costumbres diarias y he comenzado a salir más seguido. Al principio no quería salir porque todo el mundo me miraba con lástima, después porque cada vez que veía pasar a la gente a mi lado hablando y riendo, lo pasaba mal, el mundo seguía su rumbo como si nada y a mí el mío se me había derrumbado.
Por suerte cuento con el apoyo de mi familia y de mis amigos, no se que hubiera sido de mi sin cada uno de ellos, aunque tengo que admitir que el mayor pilar estos años a sido Juanan. Él ha estado desde el principio pendiente de mí y sobretodo de mis hijos, Carla lo adora, pero si hasta las buenas noches tiene que darle todos los días!!. Y con Robert me encanta la complicidad que tienen y hasta comparten aficiones, ya no sólo bajamos a ver a Robert jugar, también vamos a verlo a él, si hasta se ha apuntado a una liguilla de veteranos!! En fin.... Hoy por hoy no sé que haríamos sin él, nos hemos acostumbrado tanto a su presencia que ya no concibo mi día a día sin él.
Carla estaba muy emocionada y se fue con mi hermano al mediodía al salir del colegio, Robert sin embargo, decidió aprovechar la tarde con sus amigos y ahora está terminando de preparar sus cosas. Yo he decido aprovechar el fin de semana adelantando trabajo. Por suerte cada vez más gente decide dar una segunda oportunidad, a esos muebles antiguos que muchos deshecharian y no me falta el trabajo, según Irene, tengo muy buenas manos. Ahora estoy trabajando en unas mesitas de dormitorio, he arreglado los desperfectos, las he lijado y las estoy pintando en color marfil, a juego con el cabecero, que adorné con motivos florales.
- Mamá, ya me voy .
- Ok, llevas todo?
- Si mamá, aquí solo llevo lo que necesito para el camino, el resto se lo llevó el tío cuando se llevó el macuto de Carla.
- Pasadlo bien cariño.
- Y tú no vayas a pasarte todo el fin de semana trabajando, de acuerdo?
Asiento mientras sonrío. En qué momento a crecido tanto mi niño? Con casi quince años es todo un hombrecito.
Se acerca, me abraza fuerte, me besa, me sonríe... me recarga.
- Adiós mamá.
- Adiós cariño, diviértete.
Lo veo alejarse hacia la puerta, cojo mi móvil, pongo música y sigo con mi trabajo, me sienta bien mantener la mente ocupada. Suena "Keeping me alive" de Jonathan Roy y canto a todo pulmón, está canción me devuelve el ánimo, habla de romper cadenas, de demostrar el material del que estamos echos, el fuego qué nos mantiene vivos.... Noto una mirada sobre mí, me vuelvo y encuentro a Juanan apoyado en la puerta, con los brazos cruzados, sonriendo, le divierte lo que ve. Oh Dios, con lo mal que canto!! No puedo evitar reir.
- No lo digas, lo sé, lloverá!!
Ríe con ganas.
- Se puede saber cuánto tiempo llevas ahí?!
- Robert salía cuando yo llegué, me dijo que estabas aquí. La verdad me ha encantado el show.
Ríe mientras se acerca a mí, me besa en la mejilla y se sienta en un taburete junto a mí.
- Me encanta verte sonreír.
Su mirada se vuelve intensa, está demasiado cerca, puedo sentir su aroma, mira mi boca, se acerca, me acelero, mi vello se pone de punta y pego un salto del taburete totalmente confusa, quizá sea mi imaginación pero... de verdad iba a besarme?
- Que.... que te parece? Te gusta como a quedado el cabecero? - digo cortando el momento-
Sonríe, pero su sonrisa parece triste, se levanta del taburete, se acerca al cabecero, lo acaricia con la mano.
- Haces maravillas Clara, realmente parece totalmente nuevo, recién salido de cualquier revista de muebles, tienes unas manos increíbles.
- Gracias. - digo aún nerviosa-
La tarde pasa en relativa normalidad, hablamos, me ayuda a lijar algunos muebles más.
- Te importa si echo algunas fotos? Me gustaría que mi padre viera tu trabajo.
- No hay problema ninguno -digo mientras sonrío recordando al bueno de Alejo.
- Mi madre tenía un par de muebles que heredó de la suya, les tenía mucho cariño. Mi padre siempre le decía que comprara nuevos, pero ella insistía en que con un buen lavado de cara parecerían otros -dice sonriendo con la mirada perdida-. Cuando ella murió, mi padre, cambio de idea y los mantiene en buen estado, le recuerdan a ella.
- Siempre he dicho que estos muebles, algunos objetos.... llevan la historia de las personas a las que pertenecieron. Es por eso que me dedico a ésto, ellos también merecen una segunda oportunidad.
Asiente mientras me mira conmovido.
- Te apetece cenar conmigo? Sabes que no me gusta comer sola.
Al fin sonríe. Al fin sonrío.