Victoria Sair alza a mi niño al ver que se quedó dormido, no puedo hacerlo yo, ya que al mínimo peso mis costillas me duelen… -Gracias Sair, puedes retirarte - aseguro y él asiente y se va. Dejó un beso en la cabeza de mi niño y salgo no antes de quitarle la ropa y colocarle el pijama para que duerma cómodamente hasta que sea hora de la cena. Salgo dirigiéndome hacia el despacho y empiezo a trabajar tratando de concentrarme, pero no puedo… Ahora que recuerdo, ¿en quien debería confiar? Ese sueño con mamá me dejó algo confundía, ¿confiar en quien?,¿no tiene la culpa? -¿En quién tengo que confiar? - me pregunto en voz alta mientras miro el techo soltando un suspiro. -Sería bueno que confiaras en mí - escucho esa voz y me tenso bajando la mirada para verlo. -¿Qué, qué haces

