—No es posible, Diana —quiso hacerme entender—. Revisamos a fondo todo, las únicas huellas encontradas sobre el papel eran suyas, igual que las que estaban en el bolígrafo con el que escribió. —No sé —negué con la cabeza—. Pero algo está pasando. Él siguió mirando la publicación y luego le pasó el móvil a Josephine, quién resopló con hastío, quizá a ella le fastidiaba el hecho de que siguieran molestándome, pero no tanto como a mí, me entregó después el móvil y seguí mirándome en aquella foto, estaba con la madre de Jorge en el cementerio, ambas nos veíamos de perfil, hablando frente a frente y, adjunta a esta, una nota: “Ella sigue siendo la culpable, desviará la atención de todos, mató a Tommy y me obligó a colgarme. No la dejen escapar. No dejen que escape

