─Sí, por eso he dejado las llaves dentro. Si es necesario, escapa sin nosotros. Eres más importante de lo que te imaginas ─manifiesta, provocándome un suspiro. Mis pupilas se colocan en la llave que cuelga de su conector. Él cierra la puerta, alejándose junto al otro mafioso. Visualizo la espalda de Hércules, ancha y musculada. Recuerdo cómo se siente rasguñarla mientras él me posee. Relamo mis labios, junto a un suspiro. Dejo mi espalda en el asiento, observando el descampado donde me han dejado. Bajo la mirada a mis manos, encontrándome con el arma. Imaginándome apuntando hacia la frente de Leonida, el líder de los Vorys. Suelto un resoplido, ante la pelea mental de entrar y buscar a mi hermana por mis propios medios u… Obedecer a Hércules. Ruedo los ojos por lo último, optando por e

