Alonzo Pisar la prisión de Regina Coeli no estaba entre nuestros planes, al menos no de momento. Cuando Angelo me dijo que teníamos que dar una corta visita a dicho centro penitenciario no lo entendí a la primera, sin embargo, recordé al poco tiempo que fue dicho centro el mismo que acogió a Raffael Vítale durante su época de encierro. No era una idea tan trillada después de todo y si mi amigo decidía hacernos acudir hasta allá, estaba seguro de que era por alguna buena razón. –Señor Fioretti, señor Conte, buenas noches. Saludo el director de la prisión apareciendo ante nosotros luego de hacernos esperar cerca de diez minutos dentro de lo que me pareció ser una torre usada como sala de espera, custodiada por la imagen de una Virgen María desde el segundo piso. Tenía entendido que el

