Alonzo "El señor Fernando y la señorita Marchetti están siendo atacados en la carretera. Son demasiados hombres, no podemos contenerlos a todos." Quise saltar de la cama cuando lo escuché a través del intercomunicador que siempre manteníamos encendido para las emergencias. Sabía que era una mala idea salir para el hospital. Debí haberle hecho caso a mi instinto y hacer que ambos se quedaran en contra de su voluntad de ser necesario. Angelo fue el primero en ponerse de pie, sabiendo que ahora también tendría que darse la labor de retenerme. Estaba decidido a ir por Lia, así que seguramente nuestra lucha iba a ser inminente. –Alonzo, tú no puedes salir de esta casa. –me dijo esperando una negación de mi parte y observándome a detalle, cual si midiera mis movimientos– –Perdoname amigo,

