Drax. Verla irse con ese imbécil me deja un mal sabor de boca impresionante. Mis piernas tiemblan con la necesidad de darle un planchazo por la espalda y dejarle en claro que no quiero que se acerque a la mujer que me pertenece, sin embargo me contengo porque no me corresponde. Tess debe tomar una decisión y yo tengo que estar bien con lo que sea que escoja porque a fin de cuentas es su vida y no podemos obligar a nadie a quedarse, mucho menos a amarnos. Inhalo profundo intentando que mis propias palabras calmen mis pensamientos y mis malditos celos, pero eso resulta imposible, al menos hasta que bebo un sorbo de mi copa esperando que mi ansiedad se reduzca porque hace apenas cinco minutos que se fueron. —Yo que tú voy buscando cómo regresarme a casa porque es más que obvio que de

