ANTHONY Cuando recibí la llamada de Anya, jamás pensé que alguna cosa mala le hubiera sucedido. Obviamente, la escuché mal por medio de la llamada; sin embargo, nunca se me pasó por la mente, que hubieran tratado de abusar de ella y mucho menos la persona que decía amarla. Ella se encontraba esperando en un taxi, en cuanto me vio bajó a nuestro encuentro, su mirada reflejaba confusión, tristeza, rabia y enojo, todo al mismo tiempo y una vez que llegó hasta donde me encontraba, lo pude corroborar. Me abrazó, como si necesitara que la protegiera de alguien, y en ese momento empezó a llorar. Por más que le pregunté qué le pasaba, no respondió, así que lo único que pude hacer fue sostenerla entre mis brazos. Una vez que estuvo más calmada, le pedí que subiéramos a mi auto para llevarla a u

