Jaebum había estado observándome toda la clase, me sentía realmente frustrada y hasta llegué a considerar la idea de ser la persona más desdichada del mundo. Yo sólo rogaba que no me tomase de punto, ahora debía ser una especie de asistente en la clase que más odiaba.
Hice cada cosa que me pidió y sólo lo miré a los ojos cuando fue realmene necesario. Había tenido suficiente por un día y la posibilidad de que pudiese volver a entablar una conversación con él, me desanimaba al punto de ponerme de pésimo humor.
En realidad no entendía el porqué de mi malestar. No conocí a la novia de Jaebum y tampoco lo conozco a él, pero de alguna forma sus comentarios en los vestuarios me ofendieron y hasta sentí lástima por su difunta compañera.
Cuando las dos horas llegaron finalmente a su fin, recogí mis cosas y me retiré del campo. Me compañeras se apresuraron por tomar lugares en las duchas, yo por mi lado no volví a voltear. Temía ver a Jaebum cerca de ellas y agravar mi mal humor.
Volví a casa a tomar un baño y cambiar mi uniforme. Tenía tiempo para almorzar pero no carecía de apetito así que en cuánto estuve lista salí a caminar.
Mi celular sonó interrumpiendo con la música que escuchaba, mi corazón se aceleró hasta que miré la pantalla... El pobre tonto seguía reaccionando ante la esperanza de volver a coincidir con Jinyoung.
- ¿Hola? -Pregunté. Bambam, mi mejor amigo, resopló del otro lado de la línea-
- Déjame adivinar, ¿Un niño se volvió a llevar la última caja de cereales en forma de osos? ¿Youngjae no te dará dinero extra y ya no podrás comprar las golosinas que no compartes con nadie? -Preguntó él. Sonreí a medias. Me dije a mi misma que me hubiesen encantado que esas tonterías me quitasen el sueño en vez de un amor ausente, posiblemente no correspondido y mi profesor de Educación Física viviendo bajo mi propio techo -
- Dime que tienes buenas noticias, o al menos no vuelvas a mencionar mis cereales.
- Oh, ya veo. ¿Problemas externos? Bien. Sabes que dejé de presionante hace un tiempo para que me cuentes lo que te sucede así que respetaré tu espacio- Bambam se oía tan lejano. Miré hacia mi alrededor y noté que la amargura que me venía atravesando por Jinyoung, no se había presentado en muchas horas-
- ¿Tienes idea de lo mucho que te extraño?
- Estás de suerte. Llamaba sólo para decirte que estaré allí el fin de semana- Bambam seguía hablando pero yo ya había comenzado una escena en mitad de la calle, contenía mis grititos y daba pequeños saltitos en el lugar.-
Tal vez hoy, sólo por hoy, no era yo quien debía portar el cargo de la desdichada universal.
- Buscaremos la forma de sacar al modelo de la casa, lo prometo. -Dijo. No podía quitar la sonrisa de mi rostro-
- Tendré que investigar y recopilar algunas nuevas bromas, ¿qué dices?
- Sabes lo que tienes que hacer. Hablaremos más tarde, o tal vez mañana.
- Te amo -solté-
- Yo a ti más nena. Ten cuidado.
- ¿Bam? -llamé su atención antes de que pudiera cortar la comunicación - ¿Por qué no has preguntado por Jinyoung?
- Nena... -Bambam suspiró- Lidiaremos con ello cuando llegue ahí, mientras tanto... Mantente brillando. No quiero oírte así por teléfono, por eso no pregunto por él.
- Oye, tú, ¿no deberías estar almorzando? -La voz de Jaebum se oyó tan cerca que creí que alucinaba. Me alcanzó y caminó junto a mí-
- ¿No tienes algo mejor que hacer?
- Sólo quiero disculparme. -volví mi mirada hacia él. Jaebum ya se había quitado la ropa deportiva, su cabello estaba empapado pero peinado hacia atrás y volvía a lucir su estúpido piercing en el labio inferior-
- Por favor, no sé para tí, pero para mí verte en casa y luego en la escuela es suficiente, así que, ¿por qué no sigues tu camino?
- Debo volver a la escuela, tal vez tome el turno de los pequeños. Dijeron que tener un profesor más joven los motivaría...
- Luego los niños pedirán piercings como el que tienes ahí -sonreí instintivamente-
- Oh, formaré futuros atléticos modelos con cuerpos agujereados -él también sonrió. La imagen de un montón de pequeños jaebumes en mi cabeza me hizo volver a sonreír, pensé en que se verían adorables y serían muy fastidiosos-
Levanté la mirada, tal vez me quedé sumergida en mis pensamientos unos segundos, no había notado que ambos caminábamos juntos a la escuela, desvíe mi mirada hacia él y él bajó la suya de inmediato.
- No me digas, ¿estabas mirándome?
- Deja de inventarte cosas, ¿lo ves? Tu me buscas y luego te enfadas cuando dijo algo que te incomoda...
- A mi no me incomodas y lo cierto es que, no me interesas tanto como para tomarme la molestia de enojarme contigo
- Como sea, ¿sabes? Eres muy inmadura
- Como sea, ¿sabes? Eres muy inmadura -lo imité utilizando una voz más grave-
- Quería que nos lleváramos bien pero solo reafirmas mi idea de que las de tu edad son un montón de niñas tontas - sentí mi sangre hervir, se me cruzó la idea de preguntar la edad de su novia, ella no parecía tener más de diecisiete en aquella fotografía—
— ¿Puedes dejarme en paz? —Pregunté casi en una súplica. Pensé en que tal vez no sería tan difícil seguir con mi plan, cada vez que veía al imbécil, surgían en mí, naturalmente, las ganas de golpearlo—
La tarde pasó con toda prisa, los profesores nos habían llenado de material para estudiar, la próxima semana estaría cubierta de exámenes diagnósticos para controlar cuál era nuestro nivel estudiantil. Bambam me visitaría el fin de semana así que debería encargarme de estudiar en estos días.
Llegué a casa y arrojé mis pertenencias sobre el sillón, tomé una manta del armario y me acomodé en el mismo sofá para tomar una pequeña siesta antes de cenar. Todo mi plan acabó cuando sentí la necesidad de ir al baño, sólo me quejé por haber bebido tanta soda en la parada del bus.
Corrí hasta mi baño, estaba descalza y el piso congelado. Abrí la puerta con el pie y grité cuando me encontré con la espalda desnuda de Jaebum, en mi maldita ducha.
— ¿¡Qué demonios haces en mi baño!? —chillé histérica mientras cubría mis ojos con ambas mangas de mi suéter y me movía en el lugar para soportar mi vejiga—
— ________, ¿puedes esperar a que termine de bañarme para gritar? ¿no hay privacidad en esta casa? —Jaebum crispó mis nervios y sin dudas acabó con toda paciencia existente en mí. Estiré mi mano y tomé el brazo mojado de Jaebum, la primera vez logró zafarse, pero la segunda vez tomé su cabello y lo tironeé para que abandonara mi ducha—
— ¡Maldición! ¡¿acaso estás desquiciada?! ¡estoy desnudo!
— ¡No me interesa, no te estoy viendo! ¡sal ya mismo de mi baño si no quieres que te haga algo peor que jalarte del pelo!
Cubrí aún más mis ojos, me hice a un lado y oí la puerta cerrarse con fuerza.
Claro está, que cuando la ira abandonó mi cuerpo, el mismo sufrió un calor insoportable mientras mi cabeza reproducía la imagen de Jaebum duchándose.
No volví a ver a Jaebum así que fui al living dispuesta a tomar mi siesta.
— ¿Y ahora qué? ¿pretendes ocupar todos mis espacios en esta casa? —me senté junto a Jaebum. Él ya estaba tapado con mi manta—
— Eres insufrible. No hay ningún espacio que diga que es tuyo. Usé tu baño porque es más pequeño y puedo limpiarlo rápido cuando lo dejo, todo excepto tu ropa interior
— No dejo ropa interior en el baño, idiota.
— ¿Y este de quien es? ¿Youngjae trajo una niña de trece a casa? —Jaebum alzó uno de mis sostenes que usaba para dormir porque era viejo, pequeño e infantil. Me abalancé sobre él y se lo quité—
— Le diré a mi hermano que andas tomando la ropa interior de su novia, maldito pervertido
— Pff, ¿de su novia? ¿en serio vas a fingir que no es tuyo?
Giré mis ojos, por supuesto que no iba a confirmar nada. Tomé mi celular, le marqué a Youngjae y caminé hacia la cocina, Jaebum me siguió.
— ¿Qué hay pequeña? —mi hermano respondió de inmediato—
— ¿Llegarás muy tarde hoy?
— No. ¿Pasa algo? ¿Jaebum te está molestando?
— ¿Siempre fue así de imbécil?
— Espero que no estés hablando de mí... —se sumó Jaebum. Lo empujé—
— Sólo con quiénes les cae mal. Deberían llevarse mejor, ya están fastidiándome
— Lo sé. Lo siento, lo intentaré por mi parte.
— ¿Necesitas algo más? ¿algo en especial para cenar?
— Oh no. ¿Sabes? Bambam llamó hoy, vendrá este fin de semana. —sonreí de inmediato—
— Para ti es una buena noticia, para mí sólo significa el trabajo de cuidar a dos adolescentes que se convierten en niños cuando están juntos —bufó Youngjae. Me reí— De acuerdo, volveré en una o dos horas. No vuelvas loco a mi amigo. —Youngjae finalizó la llamada—
— ¿Quién es Bambam? —Preguntó Jaebum—
— Mi novio
— Tu no tienes novio, niña tonta
— ¿Para qué preguntas?
— ¿Dormirá en mi cuarto? Yo creo que dado a que soy el inquilino, lo imaginable es que él debería usar el living, ¿no es así?
— El duerme conmigo, no te preocupes
— ¿Contigo? ¿en la misma cama? —Asentí con la cabaza, Jaebum arqueó sus cejas y se apoyó en la mesada—
— Eso es extraño. —Jaebum aclaró su garganta— si fuera Youngjae no lo permitiría. Incluso puedo aconsejarte que no es buena idea dormir con un hombre.
— No pedí tu consejo, y no conoces a mi mejor amigo
— Como digas, ¿cuándo has dicho que viene? ¿este fin de semana?
— Es lo que dije. ¿Por qué? —Jaebum se encogió de hombros con una sonrisa en su cara—
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