Algo más.

1741 Words
Entonces... ¿qué es lo que te hago sentir? —Pregunté. Jaebum babeaba mi almohada mientras seguía acurrucado entre mis sábanas. Apenas abría los ojos, pero yo había pasado horas despierta esperando que el idiota reaccionara para preguntarle lo mismo— — ¿Qué? ¿Tú que...? —Jaebum se sentó en mi cama de inmediato. Sus ojos, tan pequeños cómo dos líneas dibujadas con punta fina, ahora eran dos enormes círculos oscuros. Me observó unos segundos con su cara de pánico, incluso creí notarlo un poco más pálido— — Aish, que fastidio. ¡Despierta ya, idiota! —Exclamé y golpeé su cabeza con la palma de mi mano— — ¿¡Qué haces, mocosa!? —Gritó y saltó de mi cama. Giré mis ojos y le arrojé sus jeans. Él no notó que sólo llevaba su boxers puestos hasta que me reí en su cara— ¡Oh, santo cielo! —Jaebum se apresuró por ponerse sus pantalones y salió de la habitación ocultando su rostro con ambas manos. Lo escuché gritar y quejarse varias veces antes de que escuchara un portazo. Supuse que era el de la puerta principal y que se había ido— — Bam, ya puedes salir —Dije.— Oh no, ¿acabas de salir del closet?  —Murmuré. Bambam acomodó su ropa y me dedicó una mirada asesina— — Deberás trabajar duro en tus chistes si quieres seguir siendo mi amiga —Bufó y se recostó en mi cama— ¿Qué cara ha puesto? Sólo lo escuché gritar e irse —Bambam sonrió— — ¿Recuerdas cuando fuimos por pizza esa noche y no había nadie en el mostrador, entonces decidimos revisar dentro del lugar y encontramos a los dueños teniendo sexo? ¿puedes recordar mi cara? —Bambam puso su peor, -o mejor- cara de asco. Sonreí— — Claro que la recuerdo. Estuviste pálida como un zombie durante horas y vomitaste antes de cenar. Diablos... Sí que fue impactante para tí — ¡¿No lo recuerdas?! El chico estaba... —Bambam cubrió mi boca con una mano para impedir que continuara hablando— — Ya, ya. No nos importa eso en este momento. Tu inquilino regresará en algún momento y querrá explicaciones. — ¿A qué te refieres? Y no es mi inquilino, pff. — ¿No le dirás lo que sucedió entre ustedes? — ¿Es acaso relevante? El imbécil no pudo soportar un simple jugo de frutas con el 10% de alcohol en él, se emborrachó, me acusó de hacerlo sentir algo que odiaba y se durmió contigo aquí. Nada ha sucedido entre nosotos. —Concluí. Bambam rascó su nuca y se apresuró por seguir— — Se oía desconcertado. Hasta ahora, lo único que entiende es que se despertó en ropa interior, junto a tí, en tu cama —Bambam esperaba alguna reacción de mi parte, desvíe la mirada. Mi corazón latió fuerte, me hice hacía atrás— — Oh no, no... No, ¡no! ¡el no puede creer eso! ¡debo aclararle la situación! —me desesperé. Corrí hacia la puerta, Bambam se interpuso nuevamente— — ¡Ya! ¡Tranquila! Ambos sabemos que no sucedió nada y que durmió conmigo... Pero ¿no crees que será divertido que él piense que sí sucedió algo? — ¿De qué hablas? ¿estás loco? Jaebum va a matarme —Dije, y por primera vez me sentí realmente nerviosa pensando en él— — ¿Acaso no querías provocar que él se fuera? ¿O ya cambiaste de idea? —Bambam arqueó sus cejas. Lo empujé— — ¿Qué insinúas? Claro que quiero que se vaya así que... Yo... Lo haré Seguía un tanto nerviosa, Bambam me conocía como si fuese mi hermano, pero no iba a confesarlo. No iba a demostrar mi ansiedad. Ambos fuimos a la cocina, Youngjae desayunaba. — ¿Pueden explicarme por qué Jaebum salió corriendo de la casa? —preguntó mi hermano. Bambam y yo nos miramos y respondimos que no sabíamos porqué al unísono— ¿Están seguros? ¿qué hicieron anoche? — Nosotros... Sólo escuchamos música y  bebimos algunas cervezas —comenté. Bambam se sentó junto a Youngjae y le robó una tostada— — Se veía alterado, incluso se puso las zapatillas fuera de casa —Youngjae parecía animado, hace mucho no lo veía sonreír así— — ¿Qué te tiene tan... Feliz? —Le pregunté sin rodeos. Youngjae me miró algo sorprendido, sólo me acerqué y rodeé su cuello para abrazarlo— Espero conocerla pronto. —  ¿De qué hablas? ¿conocer a quién? —Preguntó Youngjae algo nervioso, levantándose de la mesa— — Es increíble, ambos son iguales —comentó Bambam— Están crispados de nervios hoy. —Youngjae se perdió en el living— — Tú tienes la culpa de mi caso, idiota. Jaebum volverá alguna vez... ¿qué haré? ¿qué... Le diré? Youngjae se quedó en casa, dijo que quería preparar el almuerzo ya que Bambam estaba de visita. Ambos moríamos de hambre, así que aquello se sintió como una bendición hasta que mi hermano comenzó a cuestionarme mientras preparaba dicha comida, sobre la escuela y cómo me llevaba con el inquilino.  Jaebum no regresó a casa hasta casi las 8:14 PM. Youngjae había salido y Bambam dormía en el sillón.  Al parecer, Jaebum había olvidado sus llaves, llamó a la puerta. — Discúlpame, ¿eres _____? —Una mujer de unos veinti-tantos años sujetaba a Jaebum del brazo en frente de mi puerta. Me tomé unos segundos para intentar comprender el panorama completo. La chica debió notar mi cara estupefacta antes, porque fue ella quien me dio una explicación— Mi nombre es  Yang mi, trabajo con Jaebum. Lo encontré cerca de nuestra agencia... Al principio creí que estaba borracho pero creo después descubrí que tenía fiebre y realmente lo noto peor. — Ella se explicó y me lanzó a Jaebum sobre mí. Rodeé mi cuello con su brazo, el se mantenía en pie, pero continuaba mirando el suelo y se tambaleaba de vez en cuando— — ¿Cómo... Llegó hasta aquí? —Pregunté. La mujer acomodó su chaqueta y sonrió. Era muy bella— — No dejaba de repetir tu nombre así que le quité su celular y te busqué, como no respondiste, llamé a la persona que tenía tu apellido y me dio la dirección. Young... — Youngjae. Es mi hermano —Interrumpí— Siento las molestias ocasionadas, y gracias por ocuparse de él. Le haré saber todo lo que hizo cuando recobre sus sentidos. —Dije. La joven sonrió con la cabeza gacha. Hice lo mismo y entramos.— Empujé a Bambam para que Jaebum pudiera recostarse. Claramente, mi mejor amigo tardó en despertar y notar a Jaebum. Jaebum no traía más que sus jeans y una remera negra. Hacía frío. Sus brazos estaban helados pero sudaba. Le pedí a Bambam que le quitara aquella remera y le pusiera una limpia. Jaebum parecía dormido, no decía una palabra ni abría sus ojos pero se movía a la par de los movimientos que Bambam dirigía en su cuerpo. Le puse algunos paños frescos en su frente y luego lo tapé con varias frazadas. Estuve arrodillada a su lado con la cabeza sobre una pequeña parte del sillón por horas. Bambam y Youngjae dormían como verdaderos perezosos, mis ojos comenzaban a cerrarse cuando él despertó. — Jaebum, ¿cómo te encuentras? ¿puedes... Escucharme? —Pregunté ansiosa. Él apenas podía verme— — Tú... —Musitó— _______, tú... —Jaebum volvió a cerrar sus ojos por un instante y los abrió cuando pegó otro salto como el de la mañana, fuera del sillón— ¡Maldición! ¿qué estás haciendo? ¿qué demonios..? —Jaebum comenzó a caminar en círculos y apretar su cabeza, intenté acercarme a él pero sólo se alejaba— — Oh vamos, ¿a qué estamos jugando? —Él se quedó detrás de la mesa de la cocina. Volví a caminar hacía él, pero se alejó— — ______,yo no... No sé que decirte. Y no quiero confundirte, mucho menos crearte falsas esperanzas. — Jaebum... Sólo te pregunté como te sentías. Eso sólo, ¿qué demonios te ocurre? — Hablaremos...mañana, ¿de acuerdo? —exclamó y cubrió su rostro— Youngjae va a matarme y con razón... —Susurró. Arrugué mi frente y me rendí. Estaba diciendo muchas estupideces sin sentido pero se veía mejor— — Veo que estás bien así que... Hasta mañana.  —dije. Levanté una mano para saludarlo y me alejé— — ¡Oye! —Jaebum llamó mi atención y me alcanzó— ¿Cómo... Cómo te sientes? —Sonreí porque Jaebum parecía un psicópata. Abrí la puerta de mi habitación y entré. Me dejé caer en mi cama. Bambam se había dormido en el sillón de Youngjae, al parecer—  Sabes... Me preguntaba si necesitabas algo. Por favor, no pienses que soy ese tipo de hombres... Bueno, en realidad yo nunca actúe de esta manera... —Jaebum continuaba emitiendo frases que no tenían ningún sentido racional para mí.  Cerré los ojos— Yo... Hablaré con tu hermano e intentaré aclarar lo que sucedió entre nosotros, no le gustará, pero... —Abrí mis ojos de inmediato y lo miré. Enseguida mi conversación con Bambam y la situación de la mañana aparecieron nuevamente en mi cabeza— — ¿Todo esto era causa de lo de anoche? ¡Imbécil! No pasó nada entre nosotros. Bambam durmió contigo, yo me quedé en el living, ustedes se tornaron insoportables y decidí dejarlos en mi habitación. ¿Qué ideas te hiciste? ¿crees que te dejaría acercarte a mí? —Bufé y volví a acostarme y cerrar los ojos.— Oí a Jaebum caminar en mi habitación. Minutos después fingí estar dormida para que él no pudiera cuestionar nada. La luz se apagó y él cerró la puerta. Respiré profundo y abrí los ojos, pero la puerta se volvió a abrir y fingí una vez más. Sentí sus pasos y finalmente deduje que se había arrodillado junto a mí y apoyado de los hombros en mi cama por el hundimiento que dibujó en ella. Comenzaba a sentirme ansiosa, quería ver que sucedía. Jaebum acarició mi cabello. — Santo cielo... Qué alivio. —Susurró, y volvió a acariciar mi cabeza— me alegra no haber hecho nada contigo, mocosa.
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