—Molly, quieta —oí decir a Lya. Entré donde se escuchaban y encontré a Lya con solo su pijama y un movimiento de orden cambiando el pañal de Molly.
—Trae, te ayudo —le dije entrando. Ella sospechó y miró a Molly. Ella se quedó quieta al verme, le puse el pañal nuevo, y tiré el sucio.
—Eres una pequeña traidora selectiva Lya fingiendo enojo.
—Mami —llamó Molly. La miramos, tenía sus labios y después a mí.
No pequeña, ahora a dormir con éxito Lya, ella asintió y cerró sus ojitos. La tumbona en una cuna que había traído Allen y la arropé. Besé su frente y sonreí mirando su preciosa carita.
Salí de la habitación y fui a mi cuarto a ponerme el pijama.
- ¿Qué haces aquí Lya? —Pregunté confundido.
- ¿Puedo dormir contigo? —Preguntó con voz tímida.
—Por supuesto —asentí. Ella sonrió y se arropó entre las mantas al igual que yo. Noté que temblaba y hizo ruidos raros con su boca. Me incorporé un poco para intentar ver pero solo vi que tenía su boca tapada.
- ¿Lya, por qué lloras? —Pregunté volteándola suavemente. Ella quitó su mano y se abrazó a mí.
—Yo ... —sollozó sin poder hablar. La pegué a mí y besé su frente. Acaricié su pelo para que se calmara y así lo hizo a los pocos minutos.
—Tranquila —susurré besando su cabello, el cual olía a coco, - ¿Quieres hablar sobre lo sucedido? —Pregunté, ella negó y pego sus manos a mi pecho, —Duerme, nena —le susurré poniendo su cabeza en mi pecho.
Cerré mis ojos y sonreí al verla tan apegada a mí.
(...)
NARRA LYA
Abrí mis ojos al oído mi móvil sonar. Eran las cuatro y media de la mañana, lo cogí.
- ¿Si?
- ¿Lya? —Era Megara.
- ¿Que quieres?
—Mamá y papá quieren...—corté la llamada, y apagué el móvil.
Cerré los ojos de nuevo y me dormí.
(...)
—Molly no hagas ruido —oí voces y me moví en la cama, —Uno, dos y tres —oí decir.
— ¡Sorpresa! —oí un grito haciéndome saltar.
Jared y Molly estaban con una tarta en la mano de chocolate en la que ponía “Feliz 20 Cumpleaños”.
—Te acordaste —le dije a Jared, se encogió de hombros y tomó a Molly en brazos.
—Molly ayudó un poquito —me dijo. Miré la tarta y vi pequeñas marcas de deditos, reí al verlas.
—Se nota —probé la tarta y estaba rica, —Esta rica —dije orgullosa. Jared suspiró aliviado y seguí comiéndome la tarta mientras Molly jugaba con Jared.
(...)
— ¡Molly, no! —grité mientras le daba un pequeño manotazo en su mano. Ella hizo un puchero y rompió a llorar.
— ¿Qué pasa? —preguntó Jared asomándose, vio a Molly la cogió en brazos, —Ey, ¿qué pasó? —le susurró al oído.
—Mami —murmuró Molly señalándome.
—Molly, no debes comer tierra, cariño —la regañé.
—Pequeña, eso no se come. Ven ¿quieres comer tarta, un trocito pequeño? —preguntó Jared sonriéndole. Ella dejó de llorar y empezó a reír. Era impresionante lo bien que congeniaban esos dos.
Me levanté sin decir nada, y fui a la habitación. Oí el teléfono de la casa sonar, así que fui a cogerlo.
— ¿Si?
—Soy Elena. Lya, mi madre te ha invitado a comer junto a Molly… Jared no lo sé… Espera, mamá ¿Jared está invitado? ¡Bien!
— ¿Entonces?
—Que sí, que sí. Los tres, ahora nos vemos. Hasta luego, cuñada —reí ante la palabra. Colgué y puse el teléfono en su sitio.
Abrí el armario y me quité el pijama dejándome en ropa interior de encaje.
— ¡Jared! —grité cogiendo la almohada.
—Dime —gritó de vuelta.
— ¡Vístete, tu hermana nos invitó a comer en casa de tu madre!
— ¡Vale, jefa! —gritó. Este chico era idiota. Suspiré cansada, y salí de la habitación con la almohada tapando mi cuerpo.
— ¿Jared, me pongo vestido o jeans? —pregunté a Jared que estaba vistiendo cuidadosamente a Molly. Me miró y abrió sus ojos.
—Pues… todo te queda perfecto. Aunque me gusta cuando llevas vestido —me dijo mirando a Molly. Asentí y subí corriendo arriba. Cogí un vestido azul marino ajustado a mi cintura y hasta a la muñeca —por las mangas—, caía liso y holgado hasta cuatro dedos por encima de la rodilla en unos pocos volantes. El escote era sencillo y nada provocativo.
Me llegaba por un poco más abajo de la axila y era recto, en la cintura ceñida tenía unos pequeños detalles y eran bonitos. Cogí unos tacones del mismo color, y con mi cabello... hice un moño sencillo, me miré al espejo y negué. No me gustaba. Lo dejé suelto, y me maquillé levemente. Cogí mi móvil y...
— ¡Lya baja, corre, es urgente! —oí el gritó de Jared y pensé en Molly. Bajé corriendo y tropezando para verlos… ¿reír?
— ¿Qué pasa? —dije agitada.
—Dilo, Molly, hazlo de nuevo —le dijo a mi hija con un poco de tristeza. Fruncí el ceño y vi como Molly se levantaba del suelo y caminaba torpemente.
¡Mi bebé caminaba!
—Jaled —dijo la pequeña abrazando la pierna de Jared. Lo había llamado por su nombre y a él se le veía un poco triste.
—Mi pequeña se está haciendo mayor —dije abrazándola, Jared sonrió y salió por la puerta.
— ¿Qué le pasa, Molly? —pregunté a mi niña.
Salí de la casa y fui al auto, monté en la silleta a Molly y yo en el sitio del copiloto. El viaje fue en silencio por Jared, estaba concentrado en sus pensamientos y en la carretera. Lo miraba pero él tenía una barrera fría y dura en sus ojos.
—Llegamos —dijo cortante. Asentí y nos bajamos. Toqué el timbre de la casa y Ginger me abrió sonriente.
— ¡Hola! —Nos saludó contenta, vio a Jared y sus ojos se abrieron, —Hola Jared —saludó.
—Hola, mamá —le saludó él. Pasamos y Elena estaba en la cocina.
—Ey, Elena —saludé.
—Hola chicas —saludó abrazándonos, —Estáis guapísimas —nos dijo. Iba a hablar pero Ginger me cortó.
—Vamos a comer, a la mesa —ordenó, asentimos y fuimos a la mesa. La comida fue silenciosa hasta que Elena interrumpió.
— ¿Por qué no está… Melanie? —preguntó Elena con voz temerosa.
—Terminé con ella hace cuatro semanas —dijo, ella lo miró desafiante y suspiró, — ¿Podemos hablar a solar, Elena? —preguntó. Ésta asintió y se fueron.
—A jugar, ya terminaron todos —dijo Ginger subiendo a la habitación.
Mi hija se quedo durmiendo en el sofá mientras yo le daba caricias en el pelo. Aproveché que estaba durmiendo para ir baño, y al salir fui a la cocina a ver a Jared.
—Ella dijo tu nombre —oí la voz de Elena, hablaban de Molly.
—Cuando lo dijo fue una luz nueva en mi vida, desearía que me hubiera dicho "papi" en vez de mi maldito nombre —Jared, su voz sonaba quebrada, como si estuviera llorando. Me asomé y ¡lo estaba haciendo!
—Tranquilo, ya lo dirá —apoyó Elena acariciándole el hombro.
—Nunca lo dirá, es obvio. Lya nunca dejará que un hijo de puta cómo yo sea el padre de su hija, y yo no lo permitiré que cometa el error de que yo sea su padre aunque lo desee con todas mis fuerzas —oí decir a Jared.
¿Por qué se lo iba a negar?
—Iros ya, es tarde. Son casi las siete de la tarde —oí decir a Elena. Me moví hasta quedar al lado de Molly y ellos salieron.
Elena me miró con una sonrisa forzada y Jared pasó de largo.
(...)
Jared había salido por ocho días seguidos. Todas las malditas noches llegaba ebrio y a veces con alguna chica. Yo aguantaba cómo podía, Molly lloraba a veces por no estar con Jared pero hacía lo podía para que no llorase.
Estaba en el salón leyendo un libro, para distraerme, se llamaba "La Marca de Sara".
Eran las once de la noche, Jared se había ido hace dos horas y volvería en minutos. Miré el reloj, justo a tiempo, oí la puerta cerrarse y unas risitas. Jared y una rubia despampanante aparecieron besándose apasionadamente.
Suspire y me levanté hasta caminar a mi cuarto. Me encerré con Molly y traté de ignorar los gritos, gemidos y ruidos de esa chica.
- ¡Si si si! ¡Sigue! —Gritó la chica. Molly comenzó a moverse y tapé sus oídos, así se calmó. Estuve despierta toda la noche y sin poder dormir.