HUGO DI SANTI –¡¡Me estás diciendo que el hijo de puta de Lewis interceptó las joyas!!– estampo la computadora a la pared cuando leo el reporte de uno de mis hombres. Estamos hablando de una mercancía valorada en 13 millones de dólares. –Hugo cálmate, tal vez si..-- Sofía da un paso hacia mí, coloca una mano en mi brazo intentando calmarme. La tomo por los hombros pegando mi aliento en su cara. –Me pides que me calme cuando he perdido una puta fortuna– la suelto y me paso las manos por el cabello. Cómo lo hizo, o peor aún. Cómo lo supo. Cómo supo que esa embarcación era mía. La ira me recorre el cuerpo y unas ganas inmensa de matar a ese hijo de puta me corroen. Me importa una mierda que sea un capo, pero esto es guerra. Tomo mi celular leyendo el reporte nuevamente. 15 de mis h

