BLANCA KING El vuelo se me hace eterno. No como nada ni bebo nada. A cada segundo observo la ventana o me distraigo escuchando música para relajarme. Mi mente crea escenarios en donde mi padre aparece de pronto y me arrastra hasta casa, pone un cinturón de fuerza en mi cuerpo y me encierra en mi cuarto. Las horas pasan. Para cuando llego siento que por fin puedo respirar. Ajusto el bolso en mis manos y me replanteo subir y tomar el vuelo directo a mi hogar. Es que esta no soy yo. La Blanca King estaría en este mundo en la biblioteca leyendo algún libro o dando un paseo por el jardín. Haciendo galletas o postres pero no subida en un avión llegando a un país que no conoce. Pero ahora estoy aquí, caminando por el aeropuerto casi perdida porque todo es nuevo para mi. No salgo de la man

