Cupido al ataque... Después de ese pequeño incidente tuve que correr a la farmacia por una crema antipañalitis, le proporcionaría un poco de alivio. Pero no dejaba de preguntarse ¿Cómo era posible que un simple aceite comestible hubiese generado tal alergia? Yo permanecía en silencio, después le contaría que había sido mi culpa pero por ahora no era una buena idea. Estaba un poco enfadado pero le compensaría el daño. Alisté una maleta para ir hasta la aldea a despedirme de mi padre y los vecinos. Claro también llevaba una misión encomendada, Ignacio había decidido pasar los últimos días en la ciudad con la familia y me había parecido una magnífica idea. Llegué a la aldea y los vecinos se acercaban a saludar y demostrarme su cariño. Ansiaba poder regresar muy pronto para empezar a tra

