Narra Rocío Mis ojos se abren de golpe, el corazón late con fuerza. ¿Dónde estoy? Mi entorno parece desconocido y luego todo regresa. Estoy en la cama de Bayron. Me acerco a su lado con una sonrisa, esperando acurrucarme antes de volver a quedarme dormida. Pero la cama a mi lado está fría y vacía, y Bayron se ha ido. Quizás tenía hambre de comer algo. O fue a usar el baño. Espero su regreso, pero pasan muchos minutos, así que decido deambular por la casa para buscarlo. Cuando no puedo encontrarlo, el pánico sube en mi pecho. Normalmente, si se trata de una emergencia de Bratva, me lo hace saber, pero no hay ninguna nota. Agarro mi teléfono para comprobar si envió un mensaje. Un nuevo mensaje de voz. Tío. Se me cae el estómago. —Rocío, estamos en problemas. Algunos otros cobradores vi

