Capítulo 35

1782 Words

Ariel A pesar de que hablar con Da no me había dado la dirección clara que quería, sí me recordó que la única persona que esperaba que yo trabajara jornadas demenciales era yo mismo. Nadie pensaría menos de mí si me tomaba un tiempo libre. Nadie excepto yo, claro, porque no importaba cuántas veces me dijeran que bajara el ritmo, yo seguía exigiéndome como si tuviera algo que demostrar. Lo extraño era que nunca esperé que mis empleados sacrificaran sus relaciones, románticas o de cualquier otro tipo, por la empresa. En mi cabeza siempre me decía que trabajaba esas horas tan locas para que ellos no tuvieran que hacerlo, pero eso, en el mejor de los casos, era una verdad a medias. Lanzarme de lleno al trabajo era la forma más fácil de mantener las relaciones a distancia. Ese razonamiento so

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