Capítulo 9

1186 Words
Luciana Camisa blanca con rayas finas azules, mangas arremangadas, metida en pantalones oscuros. Cinturón de cuero marrón claro y zapatos a juego. También llevaba un reloj de oro, que fue lo que primero llamó mi atención. Reconocí ese reloj tanto como reconocí su cabello cuidadosamente peinado y su cuerpo fuerte y atlético. Excepto que no podía ser él. Eso sería una coincidencia imposible. Algo tan loco que nadie creería que pasara en la vida real. Entonces levantó la cabeza, y aun con la luz tenue, pude ver esos brillantes ojos azules. Vaya, maldita sea. Me giré tan rápido que casi tumbo a Mai. Le agarré el brazo, apretándolo en mi pánico por salir de su línea de visión. —¡Eh, oye! —dijo ella—. ¿Qué pasa? Aflojé un poco el agarre. —Nada. —No estás bailando. Nada como ver al chico sexy que se puso duro en medio de un masaje y luego pidió un… sacudí la cabeza. No. No iba por ahí. Vine a bailar. Eso era lo que quería hacer. —Y estás sonrojada —señaló Mai, observándome de cerca—. Aún no puedes estar tan borracha. Mai podía leerme como un libro, y le tomó solo diez segundos descubrir que algo que había visto me había alterado. Si estuviera completamente sobria, le habría tomado menos de cinco. Miró más allá de mí hacia donde había estado mirando y dejó escapar un silbido bajo. —Vaya. Fingí ignorancia. —¿Qué? —Es alto. —¿Quién? —El tipo de la barra que estabas mirando. No es de sorprender que me viera a través de mí. Era una horrible mentirosa cuando no tenía alcohol en el sistema. Aun así, traté de negarlo. —No lo estaba mirando. —Mentira —dijo con una sonrisa—. Y él te está mirando a ti. Mi curiosidad pudo más y eché un vistazo por encima del hombro. Ariel alternaba entre hablar con el bartender y mirarme directamente. Excepto que no podía ser él, eso sería una locura. No me parecía en absoluto la misma cuando nos conocimos antes, y no era el tipo de mujer que los chicos miraban, especialmente en un bar o club donde había chicas como Mai alrededor. Pero realmente parecía que me estaba mirando. Mis mejillas ardieron ante la idea, y me odié por cuánto lo deseaba. De repente, Hob bloqueó mi vista, sonriendo y sosteniendo un Tom Collins hacia mí mientras entregaba el Cosmo de Mai. Probablemente ya había tomado su bloodhound, y esperaba que fuera el último. Era un borracho gracioso, pero no tenía deseos de ayudarlo a tambalearse hasta un taxi al final de la noche. —¡Apártense! —siseó Mai. —¿Qué? —preguntó él mientras Mai lo empujaba. —Luciana está teniendo una conexión amorosa. —Oh, por favor —dije—. Tomé un sorbo de mi bebida y volví a mirar hacia la barra. Ariel seguía allí, lanzándome miradas con esa calma segura que demostraba que realmente no le importaba si alguien lo veía o no. Hob siguió la mirada de Mai. —Vaya, parece que Ryan Gosling y Chris Hemsworth tuvieran un hijo secreto. ¿Lo conoces? —Vería esa película —murmuró Mai. —Yo también —dijo Hob, guiñándome un ojo—. Pero ese tipo no es un niño. Es todo un hombre. Suspiré, resignándome a contar la historia. —Entró al salón mientras trabajaba el viernes pasado. Cerca del final del masaje, pidió un “final feliz”. —¿Lo consiguió? —preguntó Hob, con sus ojos verdes brillando como un gato. —¡No! —Te dije que no hacemos eso —dijo Mai, con una mirada traviesa mientras le daba un golpe en el trasero—. Al menos, no con los clientes. Realmente no quería meterme en ese sucio túnel de conversación, así que continué. —Lo eché, claro, pero al día siguiente volvió para invitarme a salir. Hob abrió la boca, pero antes de que pudiera preguntar, dije: —Lo rechacé. —¿Crees que te está acosando? —Hob cambió de tema rápidamente—. Puedo ir a amenazarlo. Aunque sonaba como una broma, no dudé ni un segundo de que Hob lo diría en serio. Mai siempre había sido protectora conmigo, y desde que ella y Hob empezaron a salir, él también asumió ese rol. —No me está acosando —dije—. Es escocés. Este es un bar escocés. No es una coincidencia tan loca. O eso me seguía diciendo a mí misma. —¿Es escocés? —preguntó Mai, con los ojos muy abiertos—. ¿Con acento? Maldita sea. No es de extrañar que estés sonrojada por completo. Tomé un sorbo de mi bebida y volví a bailar. No quería hablar del tema. Porque sonrojarse no significaba más que estar avergonzada al recordar que se había puesto erecto mientras trabajaba. Aunque esa parte de la historia no la compartí. Esa era solo para mí. Un recuerdo secreto que quizá sacaría de vez en cuando. —¡Te gusta! —exclamó Mai, con todo el rostro iluminado mientras me agarraba del brazo—. Te gusta de verdad, como en un “quiero arrancarte la ropa y montarme sobre ti hasta el atardecer”. Eso era extrañamente específico. —Eh… Ella levantó las manos. —No eres asexual, ¿verdad? Parpadeé ante su pregunta. —¿Pensaste que era asexual? —Bueno, parecía que no te importaba tener sexo —intervino Hob—. Y nunca te hemos oído hablar de sexo, citas, amigos con beneficios o lo que sea. Aparentemente, Mai no era la única que lo había pensado. —No es que nos importe —dijo rápido—. Podrías ser asexual, célibe, poliamorosa, pansexual… te amamos pase lo que pase. —No soy asexual —dije antes de que ella empezara con más orientaciones y preferencias sexuales. No quería tener esta conversación aquí. Ni nunca—. Las citas y el sexo simplemente no son lo primero que tengo en mente. —Ve y háblale —dijo Mai con esa mirada obstinada que indicaba que no lo iba a dejar pasar. —Es un creepy —dije—. Quiso una “paja”, ¿recuerdas? —Pero volvió a disculparse —señaló Mai—. Solo ten una conversación. Tal vez no sea tan creepy como piensas. —Si lo es, te rescataré —dijo Hob. Ambos rieron mientras Hob rodeaba la cintura de Mai con su brazo y la acercaba a su cuerpo. Comenzaron a balancearse al ritmo de la música, mirándose mientras el resto del mundo desaparecía. Parecía que estaría sola el resto de la noche. Podía seguir bailando sola, fingiendo que ese había sido mi objetivo desde el principio, o podía disculparme, pedir un transporte y darme un largo baño en la tina en casa. Casi había tomado la decisión de irme cuando un movimiento cerca de la barra llamó mi atención. Era Ariel, y venía hacia aquí. Maldita sea.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD