Luciana Evanne y yo iremos a visitar a mis padres por la semana. Te avisaré cuando regresemos. Lo leí otra vez, ya medio convencida de que tenía alguna tendencia masoquista, porque lo único que lograba al releerlo era enojarme más. Intenté no sentirme herida. Después de todo, había sido amable de su parte avisarme lo que estaba pasando. No era mi novio, no exactamente. Sí, me había dado una llave de su casa, no habíamos hablado de etiquetas y no estábamos en un punto donde tuviéramos que contarnos cada cosa que hacíamos. Tal vez la llave era la razón por la que me había dicho algo. Si no hubiera sabido que se iban, podría haber aparecido en la casa y encontrarla vacía. Que Ariel me escribiera para avisar que saldrían de la ciudad por un tiempo era una cortesía que no tenía por qué darm

