Nigromante aún permanecía a mi lado. Las puertas se habían cerrado por la tremenda sacudida. Pero nada me sorprendió tanto en esa sala que ver a Nigromante convertido en un guerrero. Sin darme cuenta de en qué momento lo había hecho, ya no tenía su habitual atuendo, poseía ropas de cuero oscuro entallado a su pecho; lo cual mostraba sus fornidos brazos, pantalones oscuros entallados y botas altas a la rodilla, y parecido a Jon, estaba muy bien armado. Tenía recogido su melena sedosa y rubia por una media coleta. Sin duda su atuendo dejó visible su porte sumamente atractivo, y estaba a mi lado. Lo increíble fue ver abrirse las puertas por sí mismas, a lo que Nigromante respondió desenvainando su espada. La llevaba en un cinto de cuero atravesado a su pecho; donde permanecía sujeta a sus e

